La temporada 2026/27 de Tercera RFEF comenzará para el fútbol granadino con un enfrentamiento directo. Huétor Vega y Motril inaugurarán este sábado, a las 19.30 horas en Las Viñas, la competición de los cinco representantes de la provincia en el grupo IX. El calendario ha situado desde la primera jornada un partido con suficiente entidad para medir las aspiraciones de dos clubes que afrontan el curso con nuevos entrenadores y la necesidad de construir rápidamente una identidad competitiva.
Un derbi para tomar la primera medida
El Huétor Vega contará con Javier Vilaseca en el banquillo, mientras que el Motril estará dirigido por Raúl Barroso. El cambio en ambas áreas técnicas convierte el duelo en algo más que el estreno de una competición larga: será también la primera prueba pública de dos proyectos todavía en fase de definición. En este tipo de partidos, el resultado tiene un valor evidente, pero el rendimiento puede ofrecer información igualmente relevante sobre la capacidad de cada equipo para adaptarse a las nuevas ideas.
Los locales llegan con dos problemas físicos que pueden condicionar su planteamiento ofensivo. El delantero Álvaro Pumareta tiene prácticamente descartada su participación por una pequeña rotura en el cuádriceps, mientras que el mediapunta Javi Prieto es seria duda. Las ausencias, especialmente si afectan a futbolistas encargados de finalizar o conectar las líneas, obligarán al Huétor Vega a encontrar soluciones distintas ante un rival que conoce bien el contexto de los derbis: ritmo alto, disputas constantes y escaso margen para corregir errores.

El Motril también presenta dudas en su convocatoria. El guardameta Tatu será baja por lesión y la presencia del lateral derecho Iván López no se decidirá hasta última hora. La situación afecta a dos posiciones especialmente sensibles: la portería, por la responsabilidad que implica comenzar el campeonato con seguridad, y el lateral, donde una incorporación tardía puede alterar tanto la salida de balón como la protección del costado.
El domingo medirá la profundidad de la provincia
Los otros tres equipos granadinos debutarán el domingo como visitantes. A las 12.00 horas, el Recreativo jugará en el campo del Alhaurino, mientras el Churriana de la Vega se enfrentará al Torre del Mar. El conjunto churrianero también estrena técnico, Vicente García, y afrontará una de las primeras exigencias importantes del curso frente a uno de los equipos considerados más competitivos de la categoría.
El Churriana no podrá contar con el pivote defensivo Rubén Vallejo y tendrá además sancionado al mediocentro Alberto Borrego, antiguo jugador del Huétor Tájar. La doble ausencia reduce alternativas en una zona que suele determinar el control de los partidos fuera de casa. Ante un Torre del Mar con capacidad para imponer intensidad y ocupar campo rival, la gestión de las transiciones y la protección por delante de la defensa serán aspectos centrales para el equipo granadino.
El cierre de la jornada provincial llegará a las 19.00 horas, cuando el Arenas visite al Atlético de Marbella. El conjunto de Armilla afronta el estreno con una única baja confirmada, la del lateral izquierdo Fran Espínola. En comparación con los demás representantes, esa mayor disponibilidad puede facilitar el trabajo de Jorge Molina, aunque el debut lejos de casa planteará una exigencia distinta: competir con orden desde el inicio y evitar que la presión de la primera jornada se transforme en precipitación.
Una liga que exige administrar el tiempo
La presencia de cinco clubes granadinos en el grupo IX ofrece una perspectiva amplia sobre la evolución del fútbol provincial. Habrá enfrentamientos directos, desplazamientos con diferentes niveles de dificultad y una lucha prolongada en la que la regularidad tendrá más peso que cualquier resultado aislado. La desaparición del Huétor Tájar de esta categoría, después de su descenso a División de Honor, modifica además la representación granadina y deja al resto ante la responsabilidad de sostener la presencia de la provincia en la competición autonómica.
La primera vuelta concluirá el 20 de diciembre y la segunda comenzará el 3 de enero. La fase regular se prolongará hasta el 2 de mayo de 2027, de modo que los equipos deberán gestionar lesiones, sanciones, cambios de forma y posibles ajustes de plantilla durante varios meses. Ese horizonte explica por qué los estrenos no deberían interpretarse únicamente desde la urgencia de los tres puntos: los nuevos entrenadores necesitan resultados, pero también tiempo para consolidar automatismos y conocer el verdadero alcance de sus plantillas.
El primer resultado no definirá el curso, pero sí lo orientará
El derbi de Las Viñas concentrará la atención inicial porque enfrenta a dos equipos que parten con incógnitas similares, aunque con problemas de disponibilidad diferentes. El Huétor Vega tendrá que compensar posibles bajas en la creación y el ataque; el Motril, resolver la reorganización de su última línea. En los tres partidos del domingo, la clave estará en comprobar si los representantes granadinos son capaces de trasladar sus planes al escenario competitivo sin que las ausencias, los nervios del debut o la condición de visitante alteren sus prioridades.
La jornada, por tanto, funcionará como una primera fotografía, no como un diagnóstico definitivo. Permitirá observar qué proyectos muestran mayor madurez, qué equipos cuentan con más recursos para superar contratiempos y qué propuestas pueden sostenerse durante una campaña extensa. El fútbol granadino inicia así una temporada marcada por la renovación de varios banquillos y por una competencia que, desde el primer fin de semana, obligará a cada representante a demostrar hasta dónde puede llegar.
