Rafael Nadal envió un mensaje de apoyo a Lionel Messi tras la muerte de Jorge Messi, y sumó una señal de respeto en un momento de duelo que excede lo deportivo. “No puedo imaginar el dolor”, escribió el extenista en X, en una respuesta breve pero directa al golpe familiar que atraviesa el capitán argentino.

La muerte de Jorge, ocurrida este sábado en Rosario a los 68 años, reactivó el peso de una relación que Messi y Nadal venían construyendo desde la admiración mutua. Meses atrás, el futbolista había dicho que se identificaba con la mentalidad del mallorquín y con su exigencia permanente. Ese vínculo deportivo explica por qué el mensaje tuvo tanta repercusión: no fue un saludo protocolar, sino la reacción de una figura que entiende el costo humano detrás de la élite competitiva.
La familia de Messi pidió privacidad mientras se organizaba el regreso del jugador desde Estados Unidos. El comunicado del sanatorio confirmó el fallecimiento y cerró una etapa de rumores sobre la salud de Jorge, pieza clave en la carrera de su hijo. El respaldo de Nadal amplifica un dato central: en el deporte global, la dimensión más visible del éxito sigue siendo inseparable de los lazos personales que lo sostienen.
