El Levante cerró su preparación con una victoria convincente ante el Castellón (1-3) en la Ciudad Deportiva de la Coma, en un amistoso que dejó más lectura competitiva que simple ensayo de verano. A una semana del inicio oficial de la temporada, el equipo de Luis Castro mostró una alineación muy cercana a la que podría presentarse en la primera jornada frente al Espanyol y encontró en Iván Romero a su referencia ofensiva más determinante.
El encuentro ofreció una primera pista clara sobre el estado de ambos conjuntos: el Levante llegó con mayor filo en las áreas y el Castellón, pese a competir con tramos de buena respuesta, acusó falta de contundencia atrás en los momentos decisivos. En un partido de pretemporada que ya exigía concentración y ritmo de competición, el conjunto granota aprovechó mejor sus llegadas y sostuvo con solvencia las fases de presión local.

Iván Romero, señal de arranque
La noticia más relevante para el Levante fue la actuación de Iván Romero, autor de dos goles en la segunda parte, una producción que refuerza su candidatura a liderar el ataque tras la salida de Carlos Espí y la recuperación completa de sus problemas físicos. El sevillano, que la campaña pasada firmó siete tantos en 32 partidos, confirmó que puede asumir más peso específico en un equipo que necesita gol desde el inicio para no depender de ajustes posteriores.
El plan de partido también deja una lectura de fondo: Luis Castro parece haber encontrado una base reconocible para competir desde la primera jornada. La presencia de varios titulares habituales en el once de salida y la conexión con Carlos Álvarez apuntan a una intención clara de llegar al debut con automatismos ya asentados. En esa lógica, el amistoso no solo sirvió para ganar, sino para medir si la estructura ofensiva responde cuando el rival obliga a acelerar.
Un ida y vuelta con respuesta local
El Levante golpeó pronto. Carlos Álvarez abrió el marcador en el minuto 5 y dio al conjunto visitante el control inicial de la tarde. Sin embargo, el Castellón no se desordenó y encontró el empate en el 32’ por medio de Gala, un tanto que devolvió equilibrio al choque y confirmó que el equipo de Pablo Hernández también quiso sostener ritmo y ambición competitiva pese a tratarse del último examen veraniego.
Tras el descanso, el partido cambió de signo por la eficacia del Levante. Iván Romero firmó el 1-2 en el 56’ y, ya en el tramo final, Nacho Pérez sentenció con el 1-3 definitivo en el 80’. Entre medias, el Castellón dispuso de algunas llegadas con peligro, pero se topó con el portero australiano Matt Ryan, una intervención recurrente en un tramo del encuentro en el que los locales buscaron reengancharse sin encontrar premio.
Más allá del marcador, el amistoso deja conclusiones útiles para ambos equipos. El Levante sale reforzado por la pegada de su delantero y por la sensación de que llega al arranque con una idea ya reconocible, algo valioso en una fase en la que los automatismos suelen marcar diferencias. El Castellón, por su parte, mostró capacidad para competir durante fases del partido, aunque necesita ajustar su protección del área y mejorar su eficacia en las dos porterías para traducir sus buenos momentos en resultados.
