Agustín Felipe González Soto recibirá el premio a la Trayectoria Deportiva del Grupo Covadonga en 2026, un reconocimiento a más de cuatro décadas vinculadas al karate y a su trabajo desde 2007 al frente de la sección de esta disciplina y del departamento de Defensa Personal de la entidad. El técnico ovetense ha expresado su «orgullo y satisfacción» por una distinción que interpreta como la valoración de una labor sostenida durante muchos años.

González Soto ha agradecido el respaldo de los responsables deportivos, directores generales, presidentes, juntas directivas y comisión deportiva del Grupo, aunque ha situado a los socios en un lugar central. «Son quienes han puesto en valor mi trabajo», ha señalado al conocer la concesión del galardón.
De 1979 a la enseñanza
Su relación con la docencia del karate comenzó en 1979, después de haberse acercado de joven a varios deportes de combate. Había practicado boxeo y otras modalidades de contacto antes de iniciarse, al cumplir 16 años, en karate con el maestro japonés Cua Cuaan, en el gimnasio Paquera de Oviedo. Según explica, las artes marciales contribuyeron a su formación personal y le ayudaron a definir el camino que quería seguir.
El paso a la enseñanza cobró sentido cuando empezó a transmitir esos conocimientos a niños y niñas. Entre los resultados que más valora figuran alumnos que comenzaron a entrenar siendo muy pequeños y llegaron posteriormente a representar a España, ganar campeonatos nacionales, obtener éxitos internacionales o alcanzar un subcampeonato de Europa. También destaca que algunos hayan completado después su formación como técnicos.
La etapa en el Grupo
Cuando se incorporó al Grupo Covadonga en 2007, la sección de karate ya existía y contaba con un técnico. Su objetivo fue afianzar una estructura de jóvenes deportistas vinculados al club como socios. Con el crecimiento del equipo técnico, esa base se ha ido desarrollando durante estos casi veinte años.
La formación, subraya González Soto, no queda limitada a quienes optan por competir. El aprendizaje comienza con el trabajo descalzo, el uniforme, el saludo, la organización de la clase y el respeto hacia los compañeros. Algunos alumnos continúan hacia la competición; otros siguen una vía distinta, pero todos reciben una formación que el responsable de la sección define como integral.
Familias y nuevos objetivos
La presencia de practicantes de diferentes edades es otro de los aspectos que resalta. En el Grupo entrenan personas de 55 y 60 años que compiten en categoría máster, además de familias en las que padres e hijos comparten tatami. González Soto cita el caso de un padre de 55 años que entrena junto a sus hijas de 22 y 18, una convivencia que asocia al compañerismo y al crecimiento personal.
Tras más de 40 años dedicados al karate, el técnico se ha presentado al noveno Dan de la Federación Española con el currículo de toda su trayectoria. No obstante, considera que el grado no es el objetivo principal: pretende ampliar conocimientos, desarrollar trabajos útiles para sus alumnos y continuar aprendiendo junto a ellos.
