El Atlético de Madrid visitará Anfield este miércoles 9 de septiembre para enfrentarse a un Liverpool que atraviesa una etapa de transformación bajo la dirección del español Andoni Iraola. El partido vuelve a reunir a dos equipos que ya se midieron en la jornada inicial de la temporada pasada, entonces con victoria inglesa por 3-2, aunque el contexto actual es muy distinto. El conjunto rojiblanco se encontrará con un rival renovado, condicionado por varias lesiones y con dos ausencias especialmente llamativas en su lista para la Liga de Campeones.
Anfield vuelve a ser un escenario de memoria reciente
El precedente más cercano favorece al Liverpool, pero la historia del enfrentamiento también ofrece argumentos al Atlético. En 2020, el equipo madrileño se impuso en este estadio, con Marcos Llorente como una de las figuras decisivas, y eliminó al conjunto inglés de la competición europea. Aquel resultado convirtió Anfield en un escenario asociado a una de las noches más importantes del ciclo de Diego Simeone.
Sin embargo, utilizar aquel antecedente como referencia directa sería poco útil. Han cambiado los entrenadores, las plantillas y buena parte de las jerarquías internas. El Liverpool ya no responde al mismo modelo competitivo y se encuentra en una fase de reajuste que afecta tanto a su estructura deportiva como a la distribución de minutos. El Atlético, por su parte, afronta el encuentro ante un adversario todavía en proceso de definir su identidad con Iraola.

Chiesa y Endo, fuera de una lista que también habla de jerarquías
La decisión más significativa del Liverpool ha sido dejar fuera de la convocatoria de 25 futbolistas para la fase de grupos de la Liga de Campeones a Federico Chiesa y Wataru Endo. No se trata únicamente de dos ausencias administrativas: ambos jugadores han tenido dificultades para consolidarse como titulares y Iraola ha elegido otras alternativas para completar su planificación europea.
El caso de Chiesa resulta particularmente relevante. El extremo italiano fue relacionado durante el verano con una posible llegada al Atlético, pero su situación en Inglaterra volvió a complicarse. Ya había quedado fuera de la lista europea elaborada por el anterior entrenador, Arne Slot, aunque posteriormente fue incorporado tras la lesión de larga duración de Giovanni Leoni. Ahora vuelve a quedar excluido del torneo continental, en un contexto agravado por una lesión muscular que, de todos modos, le habría impedido participar contra el equipo de Simeone.
La ausencia de Endo responde a una lógica diferente, pero apunta al mismo problema: la competencia interna en una plantilla que Iraola está reorganizando. El centrocampista japonés pierde espacio en un proyecto que parece priorizar otras soluciones para el centro del campo. Estas decisiones no determinan por sí solas el rendimiento del Liverpool, aunque sí ofrecen una primera fotografía de las preferencias del nuevo técnico y de los jugadores que tendrán un papel central durante la temporada.
Una defensa obligada a resistir
Las lesiones reducen todavía más el margen de maniobra del equipo inglés. El guardameta Vitezslav Jaros permanece fuera por una lesión de rodilla, mientras que Giovanni Leoni continúa recuperándose de la rotura del ligamento cruzado anterior sufrida en septiembre de 2025. La previsión es que el central pueda regresar durante el parón internacional de septiembre, pero aún no está disponible para un partido de máxima exigencia.
Iraola tampoco podrá contar con Joe Gómez, internacional inglés que padece una lesión muscular, ni con Conor Bradley. El lateral sigue en proceso de recuperación de la lesión de rodilla que sufrió en febrero. La suma de estas bajas afecta a dos zonas especialmente sensibles: la defensa central y los costados. Ante un Atlético acostumbrado a castigar los desajustes, la capacidad del Liverpool para protegerse en las transiciones será uno de los principales factores del encuentro.
La situación obliga al entrenador vasco a sostener una línea defensiva con menos alternativas y a administrar con cuidado los esfuerzos de los futbolistas disponibles. En un duelo entre equipos que pueden alternar presión, ataques rápidos y fases de repliegue, la profundidad de banquillo puede adquirir un peso similar al del plan inicial. El Liverpool no solo deberá encontrar el modo de atacar al Atlético, sino también evitar que las ausencias alteren su equilibrio cuando pierda la pelota.
Ekitike, la baja que cambia el ataque
La ausencia de mayor impacto deportivo es la de Hugo Ekitike. El Liverpool pagó 95 millones de euros por el delantero hace apenas una temporada, una inversión que refleja la importancia que se le concedía dentro del proyecto. Ahora se recupera de una rotura en el tendón de Aquiles y permanecerá de baja hasta diciembre.
Perder a un atacante de ese coste y con ese horizonte de recuperación no implica solo sustituir goles. Ekitike aporta presencia en el área, capacidad para fijar a los centrales y una referencia que permite avanzar metros cuando el equipo está sometido. Su ausencia puede llevar al Liverpool a modificar la altura de sus ataques, buscar más combinaciones por fuera o repartir la responsabilidad ofensiva entre varios jugadores.
Para el Atlético, esta baja representa una oportunidad, aunque no una garantía. La menor disponibilidad del Liverpool puede favorecer una estrategia de presión sobre la salida o permitir que Simeone concentre esfuerzos en neutralizar a los atacantes que sí estén disponibles. El conjunto rojiblanco tendrá que distinguir entre atacar las debilidades estructurales del rival y concederle espacios que una plantilla renovada todavía puede aprovechar.
El verdadero examen para el nuevo Liverpool
El partido medirá algo más que el estado físico de dos plantillas. Para Iraola, será una prueba temprana de gestión: deberá demostrar que puede mantener competitivo al Liverpool mientras integra sus ideas, resuelve la falta de efectivos y establece nuevas jerarquías. Las bajas y las exclusiones europeas limitan sus opciones, pero también aceleran decisiones que, en circunstancias normales, podrían haberse aplazado.
El Atlético llega a Anfield con la posibilidad de explotar esa incertidumbre. Aun así, el contexto no convierte al Liverpool en un rival menor. Jugar en casa, contar con una plantilla de gran nivel y disponer de jugadores capaces de decidir en pocos minutos mantienen al equipo inglés como una amenaza constante. La clave estará en quién imponga el ritmo y en qué conjunto gestione mejor los momentos de desorden.
El resultado tendrá valor en la competición, pero también servirá para evaluar la dirección que está tomando el Liverpool. Una victoria podría reforzar la confianza en las alternativas elegidas por Iraola; una derrota, especialmente si se produce tras errores defensivos o falta de contundencia, aumentaría las preguntas sobre la profundidad real de la plantilla. En Anfield, el Atlético no se enfrentará al Liverpool del pasado, sino a un equipo que intenta construir su siguiente versión mientras compite bajo presión.
