Nacho Elvira firmó una de las actuaciones más destacadas de la segunda jornada del Omega European Masters al completar una vuelta de 62 golpes en Crans-sur-Sierre, Suiza. El cántabro, autor de nueve birdies, se situó segundo a dos impactos del líder, el sudafricano Thriston Lawrence, mientras Sergio García entregó una tarjeta sin errores de 63 y se incorporó al grupo que pelea por mantener opciones durante el fin de semana.
La jornada reforzó la presencia española en la parte alta de la clasificación de un torneo especialmente ligado a la historia nacional. El campo suizo alberga de forma ininterrumpida una prueba del entonces European Tour desde 1972, circunstancia única en el circuito, y ya ha coronado a Severiano Ballesteros, Sergio García, José María Olazábal, Miguel Ángel Jiménez y Manuel Piñero.
Nueve birdies para una vuelta de 62
Elvira, de 39 años, afrontaba la cita después de terminar segundo la semana anterior en el British Masters y trasladó esa dinámica a Crans-Montana. Su recorrido tuvo un inicio irregular, aunque acabó convirtiéndose en una demostración de control de tee a green. Comenzó embocando un putt de unos diez metros, pero falló después una oportunidad corta en el segundo hoyo. En el par 3 del hoyo 3, tras pasarse el green, recuperó el golpe con un chip embocado desde fuera.

Aquel acierto abrió una secuencia de nueve birdies, entre ellos otro desde el borde del green en el hoyo 9 y cuatro consecutivos entre los hoyos 13 y 16. Ese tramo, con dos pares 3 en los extremos y dos pares 5 entre medias, suele condicionar las tarjetas en el recorrido alpino. Elvira quedó a dos golpes del récord del campo y, sobre todo, mostró una combinación de precisión con los hierros y solvencia alrededor de los greenes que explica la magnitud de su resultado.
“Es un campo que me entra, donde la potencia no es importante; hay que mover bien la bola y yo le pegué muy bien de tee a green”, explicó el español tras la vuelta. También subrayó la importancia de sus recuperaciones cortas y una mejora con los hierros respecto a la semana precedente. Elvira ganó esta temporada en Dubái y aspira a una de las diez tarjetas que concede el DP World Tour para acceder al PGA Tour, por lo que su posición en Suiza tiene un valor añadido en el tramo decisivo del calendario.
García aprovecha su conocimiento del recorrido
Sergio García compartió partido con Elvira y respondió con una vuelta de 63 golpes, sin bogeys y con siete birdies. El castellonense conoce bien el entorno de Crans-sur-Sierre, donde residió durante años fuera de Borriol, y prolongó una tendencia positiva: sus últimos 23 hoyos en este torneo los ha completado en diez bajo par.
Su tarjeta no dependió de embocar putts de gran distancia. La base de su producción estuvo en los drives, que le dejaron segundos golpes favorables y opciones repetidas de birdie. García ha iniciado el camino de vuelta al DP World Tour como miembro para la próxima temporada y su actuación ofrece una señal relevante sobre su capacidad para competir con regularidad en campos que premian más la colocación y la estrategia que la distancia desde el tee.
La cercanía entre los resultados de Elvira y García también ilustra una característica del campo suizo. A más de 1.500 metros de altitud, Crans-sur-Sierre permite que la bola viaje más, pero las calles inclinadas, los greenes pequeños y la necesidad de controlar trayectorias mantienen la exigencia técnica. En ese contexto, una buena salida de bola no basta: la diferencia suele establecerse en la colocación para el segundo golpe y en la capacidad de convertir oportunidades de birdie sin conceder errores.
Una clasificación con amplia presencia española
La segunda ronda dejó a otros cinco españoles entre los quince primeros puestos. Rafa Cabrera Bello, con 65 golpes, alcanzó la quinta plaza con nueve bajo par. El canario firmó 30 golpes en los nueve hoyos finales pese a una preparación condicionada por un contratiempo logístico: sus palos no llegaron a Suiza hasta el viernes y jugó con parte del material prestado por un socio y con los hierros de Adam Scott.
Cabrera Bello bromeó con que la calidad de sus golpes de aproximación podía deberse a los palos del australiano, pero su vuelta confirmó que sigue encontrando recursos competitivos incluso con una preparación fuera de lo habitual. En un torneo de márgenes estrechos, la adaptación a un equipo ajeno añade dificultad, especialmente en las distancias de los hierros y en la lectura de golpes a gran altitud.
Ángel Ayora, con 68, y Eugenio Chacarra, con 67, compartían la novena posición con ocho bajo par. Ambos están inmersos en la lucha por alcanzar el PGA Tour, por lo que cada resultado cobra peso en sus respectivos objetivos de temporada. Alfredo García-Heredia, citado como Hidalgo en la clasificación de la jornada, entregó un 63 y quedó empatado en la decimosexta plaza con David Puig y Sergio García, a seis golpes de la cabeza. Rocco Repetto, aún en el campo al cierre de la jornada, aspiraba igualmente a entrar en ese grupo con seis bajo par.
Lawrence marca el ritmo antes del fin de semana
La referencia del torneo sigue siendo Thriston Lawrence. El sudafricano, defensor del título y también ganador en Crans-sur-Sierre en 2022, alcanzó los 13 bajo par tras encadenar seis birdies consecutivos. Su liderazgo no responde a un único tramo de inspiración: en dos días ha obtenido birdies en once hoyos diferentes, una muestra de amplitud en su juego, aunque todavía no ha aprovechado ninguno de los dos pares 5 consecutivos del recorrido.
Lawrence es un jugador capaz de encadenar rachas de anotación muy bajas cuando encuentra confianza con el putter y el juego de aproximación. Esa condición obliga a sus perseguidores a combinar agresividad selectiva y paciencia. Para Elvira, situado a dos golpes, la prioridad será mantener la calidad mostrada de tee a green; para García y el resto de españoles, la distancia respecto al líder permite aspirar a una remontada, pero deja poco margen para rondas con errores.
Miguel Ángel Jiménez no superó el corte en su 36ª participación en el Omega European Masters, aunque cerró con 69 golpes, bajo par, y dejó uno de los golpes de la jornada al alcanzar el green del hoyo 7, un par 4, desde la salida. A sus 62 años, el malagueño volvió a evidenciar la vigencia de una técnica que sigue siendo competitiva, aunque esta vez no le bastó para prolongar su presencia en el fin de semana.
