New Sierra Golf, en Murcia, se prepara para recibir por segundo año consecutivo el Campeonato de la PGA de España, una cita que reunirá a casi un centenar de jugadores profesionales entre el 14 y el 16 de septiembre. El torneo, que alcanza su XXXVII edición, mantiene su condición de campeonato de referencia para el golf profesional nacional y afronta esta nueva convocatoria con el objetivo de consolidar su presencia en el calendario de la PGA de España.
La actividad comenzará el sábado 12 de septiembre con la jornada oficial de entrenamiento. Un día después se disputará el Pro-Am reservado a patrocinadores, antes de que la competición oficial se desarrolle durante tres jornadas consecutivas. El miércoles 16 de septiembre se conocerá al nuevo campeón, en una edición que combina tradición deportiva, participación de figuras reconocidas y una creciente proyección para la Región de Murcia.
Un campeonato con cuatro décadas de memoria
El Campeonato de la PGA de España nació en 1985 en el Real Automóvil Club de España, en Madrid. En aquella primera edición, el torneo contaba con una dotación de seis millones de pesetas, aproximadamente 36.000 euros, y el ganador comenzaba una tradición que todavía permanece: inscribir su nombre en la Copa Challenge donada por la Real Federación Española de Golf.
El padrino de aquel estreno fue el Conde de Barcelona, don Juan de Borbón, quien realizó el saque de honor. Desde entonces, el campeonato ha atravesado distintas etapas e interrupciones, pero ha conservado un valor singular dentro del golf español. La copa reúne los nombres de jugadores que marcaron varias generaciones, entre ellos Severiano Ballesteros, José Rivero, José María Cañizares, Antonio Garrido, Miguel Ángel Martín e Ignacio Garrido, varios de ellos vinculados a la historia de la Ryder Cup.

La continuidad de ese legado se refleja también en la nómina de campeones más recientes. Emilio Cuartero acudirá como defensor del título, mientras que otros ganadores como Manuel Ballesteros, sobrino de Severiano Ballesteros, Juan Salama, David Salgado y Carlos Balmaseda tratarán de recuperar el trofeo. La presencia de Gabriel Cañizares añade otro vínculo con la historia del campeonato: su hijo Alejandro representa esta semana a una nueva generación de una familia estrechamente ligada al torneo.
Una participación que eleva la exigencia
Entre los jugadores habituales del circuito de la PGA de España estarán Mario Galiano, ganador este año del Campeonato de Dobles de Izki y del V Bizkaia PGA Open; Jordan Gibb, David Borda, Alex Esmatges y Alfonso Buendía. La relación de participantes combina experiencia, campeones recientes y profesionales que llegan en un momento competitivo relevante, lo que dificulta establecer un favorito claro antes del comienzo.
Más allá del nombre de los jugadores, el recorrido será uno de los factores decisivos. Buendía, integrante del Comité de Jugadores de la PGA de España y representante de una de las empresas patrocinadoras, calificó New Sierra Golf como un auténtico test de competición de primer nivel. Según su análisis, el campo exigirá un juego completo y concederá un papel determinante al viento, a la velocidad de los greenes y a la precisión necesaria para atacar unas superficies protegidas.
El rough, más desarrollado que en la edición anterior, incrementará además el coste de los errores desde el tee. Esa combinación puede favorecer a los jugadores capaces de adaptar su estrategia durante las tres jornadas, en lugar de depender únicamente de la potencia o de un buen rendimiento con el putt. En un torneo profesional de estas características, las condiciones del campo no solo influyen en los resultados: también determinan el tipo de golf que se premia y el margen de recuperación disponible para cada participante.
Repetir sede implica superar el listón
El presidente de la PGA de España, Ander Martínez, destacó que la edición del año pasado ofreció un resultado positivo en todos los niveles. A su juicio, regresar a New Sierra Golf constituye un motivo de orgullo por la calidad del campo, la preparación previa y la implicación de los trabajadores, la dirección y las instituciones. También puso en valor el respaldo de los profesionales y la respuesta de los jugadores amateurs que participaron en el Pro-Am y terminaron satisfechos con el recorrido, las condiciones y el trato recibido.
La valoración favorable de 2025, sin embargo, convierte la segunda edición consecutiva en una prueba adicional para la organización. El éxito previo establece una expectativa que ya no se mide solo por la capacidad de acoger el campeonato, sino por la posibilidad de mejorar su experiencia deportiva y operativa. El campo se ha trabajado durante todo el año con esa meta, buscando que los jugadores encuentren unas condiciones preparadas para exigir su mejor nivel.
Murcia busca afianzar su lugar en el circuito
La alianza entre New Sierra Golf y la PGA de España tiene una dimensión que supera la celebración puntual de un torneo. Para la organización, mantener la sede durante dos años consecutivos permite construir una relación más estable con los jugadores, los patrocinadores y el entorno institucional. Esa continuidad facilita también que el campeonato gane visibilidad y que Murcia se presente como un destino capaz de acoger acontecimientos deportivos profesionales con una planificación sostenida.
El impacto esperado se extiende al turismo, la actividad económica y la promoción del golf en la región. La llegada de profesionales, acompañantes, patrocinadores y aficionados genera oportunidades para el entorno, mientras que el Pro-Am amplía la conexión entre el torneo y los jugadores amateurs. La consolidación del campeonato dependerá, no obstante, de que esa proyección se traduzca en una experiencia consistente y de que la sede mantenga los estándares deportivos que han impulsado su regreso.
Con casi un centenar de profesionales en la salida y una copa que resume más de cuarenta años de historia, New Sierra Golf afronta una semana relevante tanto para el presente competitivo de la PGA de España como para el futuro de su proyecto en Murcia. El resultado final decidirá al campeón de 2026, pero la capacidad del torneo para afianzarse como una cita estable del calendario nacional se medirá también en la respuesta del campo, la organización y el público.
