Tras cinco semanas y 103 partidos, el Metlife Stadium de Nueva Jersey acogerá este domingo a las 21.00 la final de la Copa del Mundo entre España y Argentina. El campeón de Europa se enfrenta al vigente campeón del mundo y campeón de América en un duelo que concentra rivalidad histórica, calidad técnica y el peso de una segunda estrella.

La Finalissima aplazada por el conflicto en Irán encuentra ahora su escenario natural: una final mundialista. España llega con solidez defensiva y control de posesión; Argentina mantiene el instinto competitivo de su plantilla y la experiencia de haber levantado el trofeo anterior. Ningún otro partido ofrece la misma densidad emocional y deportiva.
El resultado decidirá el destino de la segunda estrella. Más allá de la rivalidad, el encuentro representa el cierre de un torneo marcado por estadios llenos y debates arbitrales, con ambos equipos convertidos en los únicos capaces de cerrar el ciclo.
