España derrotó a Argentina en la final de Nueva Jersey y conquistó su segunda Copa del Mundo. La Furia Roja igualó así a Uruguay y Francia en el reducido grupo de selecciones con dos títulos, tras su primera corona en 2010.

El logro marca una distancia clara respecto a Inglaterra, que permanece con un solo título desde 1966. España demuestra que su ciclo de alto rendimiento no fue un hecho aislado y consolida su lugar entre las potencias históricas del fútbol.
Este segundo título refuerza la idea de que el éxito sostenido exige renovación constante y capacidad de adaptación a nuevas generaciones, más allá de cualquier resultado puntual.
