Dos millones de personas llenaron las calles de Madrid para celebrar el segundo título mundial de España tras el triunfo 1-0 ante Argentina en Nueva Jersey. El plantel recorrió la ciudad en dos autobuses descubiertos bajo el lema “Reyes del Mundo”, con el calor y la euforia como telón de fondo. La jornada incluyó saludos del rey Felipe VI y del presidente Pedro Sánchez, y culminó con una ceremonia en la Plaza de Cibeles donde Rodri levantó el trofeo ante una multitud que coreó “¡Campeones del muuuundo!”.

El entrenador Luis de la Fuente resumió el momento al afirmar que “juntos somos más fuertes” y destacó la calidad de los 26 jugadores. Esta segunda estrella, a diferencia de la de 2010, se produce en un contexto donde la selección ha renovado su plantilla sin perder identidad. El cántico viral sobre Cucurella y la intervención de Borja Iglesias como DJ en la plaza reflejaron cómo el éxito futbolístico se transforma en fenómeno cultural compartido. La presencia de 120.000 personas solo en Cibeles, según datos oficiales, evidencia que el título actúa como catalizador de cohesión social en un país que valora el fútbol como expresión colectiva. Las celebraciones que se extendieron hasta la madrugada en puntos como Puerta del Sol confirmaron que el logro trasciende el resultado deportivo y refuerza el vínculo entre selección y aficionados.
