La última ronda de Euro NCAP confirma un cambio relevante en el mercado europeo: AION UT, GEELY E2 y Leapmotor B05 han logrado las cinco estrellas, mientras que el CUPRA Raval se queda en cuatro con su equipamiento estándar. El modelo fabricado en Martorell solo alcanza la máxima nota al incorporar el Safety Pack opcional, que refuerza sus sistemas de asistencia a la conducción.
La seguridad activa marca la diferencia
El Raval obtuvo resultados sólidos en protección durante y después de un choque, con un 91% y un 95%, respectivamente. Su debilidad está en la prevención: pasa del 58% al 72% en conducción segura y del 66% al 77% en evitación de accidentes cuando suma el paquete adicional. La evaluación ilustra que las estrellas ya no dependen principalmente de la resistencia estructural, sino de que las ayudas críticas estén disponibles de serie.

Los tres modelos chinos alcanzaron cinco estrellas con perfiles distintos. El Leapmotor B05 destacó en protección ante impactos, con un 92%, y en frenada automática a alta velocidad y en cruces. El GEELY E2 registró un 95% en seguridad posterior al impacto e incluye detección de menores en el habitáculo. El AION UT también obtuvo la nota máxima, aunque Euro NCAP señaló la dependencia de la pantalla central para controles importantes y limitaciones en el reconocimiento de señales.
La conclusión no es que los fabricantes europeos hayan quedado atrás en ingeniería de choque, sino que la competencia se ha desplazado hacia la democratización del equipamiento preventivo. Euro NCAP cuestiona que CUPRA reserve tecnologías activas para una opción, mientras las marcas chinas aceleran su adaptación a los criterios europeos. Con los fabricantes chinos ya cerca del 20% de las ventas de eléctricos de batería en la Unión Europea, la seguridad certificada se convierte en un factor competitivo tan decisivo como el precio, la autonomía o el diseño.
