La FIFA ha dado marcha atrás en su plan de crear una filial para gestionar los derechos comerciales del Mundial. Gianni Infantino anunció que el proyecto generaba divisiones innecesarias y que el objetivo inicial de fortalecer el fútbol mundial ya no se cumplía con esa estructura.
La propuesta contemplaba vender el 20 % de FIFA Forward Enterprise, valorada en 20 000 millones de dólares según J.P. Morgan. La UEFA y sus federaciones rechazaron participar, alegando falta de transparencia y un plazo de solo 53 días para decidir.

El organismo admite que el respaldo mayoritario de las asociaciones era indispensable. Sin el apoyo de la UEFA, la iniciativa queda archivada. Infantino, sin embargo, mantiene su intención de convocar reuniones con todas las partes para explorar otras vías que refuercen el fútbol en países con menos recursos.
Esta rectificación muestra el límite real del poder centralizado de la FIFA frente a las confederaciones regionales. El episodio refuerza la necesidad de mayor consenso antes de lanzar proyectos que afecten el control de los ingresos del principal evento del deporte.
