La Confederación Asiática de Fútbol se sumó al rechazo unánime de UEFA y Concacaf contra el proyecto FIFA Forward Enterprise, que busca atraer inversión privada para gestionar los eventos comerciales de la FIFA. Esta alianza mayoritaria expone una fractura profunda en la gobernanza del organismo, ya que las tres confederaciones controlan la mayor parte de los títulos mundiales y la influencia económica decisiva.

El eje del conflicto radica en la ausencia de consultas previas a las federaciones miembro antes de lanzar la iniciativa. UEFA advirtió que podría retirar a sus selecciones de todas las competiciones FIFA, incluida la Copa del Mundo, mientras Concacaf rechazó la propuesta de forma directa. La medida amenaza de inmediato la Copa Mundial Femenina Sub-20 en Polonia, donde ya están clasificadas potencias como España, Inglaterra y Estados Unidos.
Infantino ofrece a cada federación un bono de 20 millones de dólares en 2027 y eleva los pagos anuales hasta 2030, una estrategia que la presidenta de la federación noruega calificó de chantaje. Sin embargo, el calendario apretado hasta septiembre responde a la necesidad de Infantino de consolidar apoyo antes de su reelección en marzo de 2027. Las confederaciones africanas y oceánicas mantienen una postura más cautelosa, lo que deja al presidente de la FIFA con un margen estrecho para evitar un bloqueo que paralizaría el calendario global.
