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Fin del ascenso y descenso en Liga MX

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La decisión de la Liga MX de eliminar de manera definitiva el ascenso y descenso representa el cierre de un ciclo que comenzó como una medida temporal durante la pandemia de COVID-19 y terminó consolidándose como una restructuración estructural del fútbol profesional mexicano. El reglamento aprobado para el ciclo 2026-2027 elimina cualquier mecanismo de certificación deportiva que permita el regreso de la movilidad entre divisiones, lo que afecta directamente tanto a los clubes de la máxima categoría como a los de la Liga de Expansión. Esta modificación no solo cancela las multas económicas que castigaban a los últimos lugares de la tabla porcentual, sino que también suprime el subsidio que recibían los equipos de la segunda división a través de esos pagos.

Orígenes de la medida en la crisis sanitaria

El origen de la suspensión se remonta a 2020, cuando las autoridades del fútbol mexicano optaron por congelar los descensos para proteger la estabilidad financiera de los clubes ante la interrupción de ingresos por taquillas y patrocinios causada por los confinamientos. En ese momento se estableció un horizonte de seis temporadas para evaluar el retorno, pero la falta de un mecanismo claro en el nuevo reglamento indica que la medida adquirió carácter permanente. La inconformidad presentada en 2025 por varios clubes ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo buscaba adelantar el regreso del sistema tradicional; sin embargo, el TAS ratificó la continuidad del acuerdo hasta el final de la campaña 2025-2026, lo que selló el destino de la movilidad competitiva.

El caso del Atlante ilustra con claridad las consecuencias de este modelo. Los Potros regresaron al máximo circuito mediante la compra de la franquicia de Mazatlán y no a través de un ascenso ganado en la cancha, lo que evidenció cómo la adquisición de plazas se convirtió en la única vía de acceso a la élite. Esta práctica ha reforzado la percepción de que el sistema actual favorece a grupos con mayor capacidad económica por encima del mérito deportivo.

Transformación del esquema económico entre divisiones

La desaparición de las multas de 80, 47 y 33 millones de pesos que pagaban los tres últimos lugares de la tabla porcentual elimina una bolsa de 160 millones de pesos que se destinaba directamente a los clubes de Expansión. Sin ese flujo financiero, los equipos de la categoría de plata enfrentan una reducción en sus recursos operativos que podría traducirse en menor inversión en infraestructura, formación de jugadores y desarrollo de plantillas. Esta pérdida de subsidio modifica el equilibrio que existía desde 2020 y obliga a los clubes de segunda división a buscar nuevas fuentes de ingreso o a depender más de acuerdos con la propia Liga MX.

La tabla de cocientes seguirá calculándose con los seis torneos más recientes, aunque ahora solo tendrá valor estadístico. Los equipos que ocupen los últimos puestos ya no enfrentarán sanciones deportivas ni económicas, lo que altera los incentivos competitivos dentro de la propia Liga MX. Clubes con menor poderío financiero podrían adoptar estrategias más conservadoras, priorizando la supervivencia presupuestal por encima de la búsqueda de mejores posiciones.

Consecuencias para el desarrollo del talento y la competencia

La ausencia de ascenso y descenso reduce los estímulos para que los clubes de Expansión inviertan en la formación de jugadores jóvenes con proyección hacia la primera división. Históricamente, el sistema de promoción y relegación funcionaba como un mecanismo de renovación constante que obligaba a los equipos a mantener estructuras competitivas. Sin esa presión, existe el riesgo de que la brecha técnica entre las dos categorías se amplíe, afectando la calidad general del fútbol mexicano y limitando las oportunidades de jugadores provenientes de divisiones inferiores.

Desde una perspectiva social, la medida impacta la relación entre los aficionados y los clubes de menor tamaño. Equipos que antes aspiraban a alcanzar la máxima categoría a través del mérito deportivo ahora enfrentan un techo estructural que depende de negociaciones económicas. Esta dinámica puede disminuir el interés del público en la Liga de Expansión y reducir la asistencia a los estadios de esa categoría, con efectos secundarios en el ecosistema comercial que rodea a esos clubes.

Perspectivas de evolución futura del modelo

La frase “a partir de la temporada 2026-2027” sugiere que la eliminación del ascenso y descenso podría extenderse indefinidamente, aunque aún no se ha definido un mecanismo de revisión periódica. Comparado con ligas europeas que mantienen sistemas de promoción y relegación con certificaciones económicas estrictas, el modelo mexicano prioriza la estabilidad financiera de los clubes existentes por encima de la renovación competitiva. Esta elección podría consolidar un oligopolio de franquicias con menor rotación de participantes.

En el largo plazo, la falta de movilidad entre divisiones podría influir en las políticas de la Federación Mexicana de Fútbol respecto a torneos juveniles y selecciones nacionales. Si los clubes de Expansión reducen su inversión en categorías formativas, el flujo de talento hacia las selecciones menores podría verse afectado, con implicaciones para el rendimiento internacional de México. Al mismo tiempo, la estabilidad presupuestal de los equipos de Liga MX podría facilitar mayores inversiones en tecnología y análisis de datos, siempre que los recursos se destinen a mejorar el rendimiento deportivo y no solo a cubrir gastos operativos.

El precedente del TAS y la aceptación final del acuerdo por parte de los clubes indican que cualquier intento futuro de revertir la medida requeriría un consenso amplio entre los actores involucrados. Mientras tanto, el fútbol mexicano opera bajo un esquema que privilegia la continuidad de las franquicias sobre el principio de mérito deportivo, una transformación cuyos efectos se observarán en la composición de las plantillas, la distribución de recursos y la relación de los aficionados con las distintas categorías del deporte profesional.

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