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Frenkie de Jong encara octubre como prueba decisiva para su regreso al Barça

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Octubre se perfila como el mes determinante para saber cuándo podrá volver Frenkie de Jong a competir con el FC Barcelona. El centrocampista neerlandés continúa recuperándose de la lesión que sufrió en la rodilla derecha y, según la previsión que maneja el cuerpo técnico, no alcanzará la recuperación total hasta bien avanzado ese mes, siempre que el proceso no se frene por nuevas molestias o una recaída.

La primera referencia concreta será el próximo parón internacional. La competición de clubes se detendrá entre el 21 de septiembre y el 10 o 11 de octubre, y el jugador pretende aprovechar esas semanas para dar el último impulso al tratamiento conservador que eligió. Su objetivo es reincorporarse al trabajo colectivo alrededor del 8 de octubre, coincidiendo con el regreso de sus compañeros internacionales, aunque esa fecha dependerá de sus sensaciones y de la respuesta del ligamento afectado.

El regreso no dependerá solo de que desaparezca el dolor

Incluso si De Jong supera satisfactoriamente esa fase, todavía tendrá que recuperar un mínimo ritmo competitivo antes de reaparecer en un partido oficial. La evolución médica será fundamental, pero no bastará por sí sola: el centrocampista deberá volver a correr con cambios de ritmo, trabajar con balón, participar en ejercicios de contacto y demostrar que puede soportar las exigencias de la alta competición.

En estos momentos, su rehabilitación se encuentra todavía en una etapa intermedia. Ya realiza carrera continua sobre el césped y en línea recta, un avance significativo respecto a las primeras semanas, pero aún no trabaja con balón ni se enfrenta a otros futbolistas. Esa diferencia marca el camino que le queda por recorrer. La ausencia de dolor en una carrera controlada no garantiza automáticamente que la rodilla esté preparada para los giros, las disputas y las aceleraciones propias de un partido.

Frenkie de Jong encara octubre como prueba decisiva para su regreso al Barça

La prudencia adquiere todavía más importancia por el calendario que espera al Barça después del parón. Getafe, Galatasaray, Betis, PSG y el Real Madrid, en el Clásico previsto para el 25 de octubre, forman una secuencia de compromisos de elevada exigencia. No se trata únicamente de encontrar una fecha para el regreso, sino de decidir si el futbolista estará en condiciones de afrontar partidos de máxima intensidad sin asumir un riesgo innecesario.

Una lesión cuyo alcance se conoció demasiado tarde

El origen del problema ayuda a entender por qué la recuperación se ha alargado. De Jong sufrió durante el Mundial una rotura del ligamento lateral interno de la rodilla derecha. Aunque el FC Barcelona comunicó oficialmente el diagnóstico el 23 de julio, la información que maneja el cuerpo técnico de Hansi Flick sitúa el momento de la lesión alrededor del 16 de junio, durante un entrenamiento con la selección neerlandesa.

La demora en identificar el alcance real del percance tuvo varias causas. El jugador recibió inicialmente un diagnóstico equivocado por parte de los servicios médicos de su selección y continuó compitiendo. Después de finalizar su participación mundialista, el 30 de junio, no se incorporó de inmediato a la disciplina azulgrana, sino que disfrutó de dos semanas de vacaciones en Ibiza. El club no pudo valorar directamente la lesión hasta bastante tiempo después, cuando ya era necesario determinar con precisión el daño sufrido.

El primer diagnóstico certero realizado por el Barcelona data del 13 de julio. Para entonces, el problema llevaba semanas condicionando la rodilla y el margen de maniobra ya no era el mismo que habría existido con una detección temprana. La sucesión de acontecimientos explica en parte que el calendario de recuperación no pueda medirse únicamente desde la fecha del anuncio oficial.

El tratamiento conservador mantiene abierta una decisión delicada

Tras conocer el diagnóstico, De Jong optó por seguir un tratamiento conservador para evitar la cirugía. La decisión no coincidía con la recomendación de los servicios médicos del club, que consideraban más conveniente pasar por el quirófano. No obstante, el Barcelona respetó la voluntad del futbolista y ambas partes acordaron valorar la evolución según sus sensaciones y la respuesta de la rodilla.

Esta vía ofrece la posibilidad de regresar sin intervención quirúrgica, pero también exige un seguimiento especialmente estricto. Cada avance debe medirse no solo por la capacidad de entrenar, sino por la estabilidad de la articulación y la ausencia de señales que puedan anticipar una recaída. Por eso, el plazo de octubre funciona como una ventana de evaluación y no como una fecha garantizada de reaparición.

Flick tendrá la última palabra sobre el momento adecuado

La situación coloca a Hansi Flick ante una decisión compleja. De Jong es un futbolista importante por su capacidad para superar líneas de presión, organizar la salida de balón y dar continuidad a la posesión, pero esas cualidades solo pueden aprovecharse si el jugador está físicamente preparado. En una serie de partidos tan exigente, utilizarlo antes de tiempo podría comprometer tanto su recuperación como el rendimiento del equipo.

El horizonte de octubre, por tanto, no representa únicamente el posible regreso de un centrocampista. También pondrá a prueba la elección terapéutica, la gestión de los tiempos médicos y la capacidad del Barcelona para equilibrar una necesidad deportiva inmediata con la protección de uno de sus jugadores principales. La evolución durante el parón internacional ofrecerá las primeras respuestas, pero la decisión definitiva llegará cuando De Jong pueda demostrar que está preparado no solo para volver a entrenar, sino para competir de verdad.

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