El encuentro entre España y Argentina derivó en un episodio de violencia que eclipsó el resultado deportivo. Nahuel Molina golpeó al capitán español y Leandro Paredes zarandeó a Gavi, mientras Enzo Fernández fue expulsado por una entrada peligrosa sobre Cubarsí. Estas acciones, lejos de limitarse al campo, continuaron tras el pitido final y generaron una oleada de críticas internacionales.

Dietmar Hamann, exinternacional alemán, exigió suspensiones de doce meses para Molina y Paredes, argumentando que la tolerancia actual erosiona la credibilidad del deporte. Frente a esta postura, Gavi defendió una sanción más leve, recordando que el fútbol contiene componentes de intensidad física inevitable. La diferencia de criterios revela la tensión entre preservar el espectáculo y mantener la disciplina.
La FIFA ya ha anunciado que revisará las imágenes completas. Una sanción ejemplar podría restaurar la imagen del torneo y evitar que episodios similares se repitan en competiciones futuras. El último partido de Messi como internacional quedó así marcado por un comportamiento que, según Hamann, destruyó gran parte de la buena voluntad acumulada por la selección.
