Karin Heerwagen asumió en 2025 como la primera mujer en presidir la Federación de Básquetbol de Chile, después de 14 años vinculada a la organización. Exseleccionada nacional y responsable de gestión en los Juegos Panamericanos de Santiago 2023 y la AmeriCup Femenina 2025, llegó al cargo con experiencia y continuidad institucional, pero reconoce que la exigencia del puesto superó sus expectativas.
Un proyecto con metas opuestas
La principal deuda está en el básquetbol femenino. La selección quedó fuera de la AmeriCup 2027 tras perder ante Colombia en el Sudamericano, torneo disputado con un plantel en renovación que incluyó jugadoras menores de edad. Heerwagen admitió que faltó una preparación acorde, aunque fijó una meta ambiciosa para su período: clasificar al Mundial Femenino antes de 2029. El desafío exige convertir la renovación generacional en un proceso sostenido y no en respuestas aisladas ante cada competencia.

El panorama masculino ofrece señales más alentadoras. Chile cuenta con siete jugadores en el extranjero, cuatro de ellos en Europa, y avanzó a la segunda fase de las eliminatorias mundialistas. Los partidos ante Bahamas, con tres jugadores NBA confirmados, y Estados Unidos agotaron sus entradas en 15 minutos, evidencia de una demanda que la infraestructura no logra absorber.
La federación solo dispone del gimnasio de deportes colectivos del Estadio Nacional para esos encuentros, con capacidad aproximada de 3.200 espectadores. La falta de recintos estándar también impidió organizar el Sudamericano Sub-15 masculino en Antofagasta, que finalmente se trasladará a Castro. Para Heerwagen, ampliar y distribuir la infraestructura resulta tan urgente como mejorar el rendimiento deportivo: sin gimnasios adecuados, el crecimiento de la audiencia y la competencia seguirá concentrado y limitado.
