Theo Metzger atraviesa un momento de consolidación en la selección uruguaya y, al mismo tiempo, encara un cambio relevante en su carrera de clubes. En medio de la histórica gira de Uruguay por China, el alero habló con Ovación sobre su presente en la Celeste, la próxima doble fecha de las Clasificatorias al Mundial de Qatar 2027 y su llegada a Biguá para la temporada 2026-27 de la Liga Uruguaya de Básquetbol.
El jugador, que firmó con el club de Villa Biarritz tras tres temporadas en Defensor Sporting, quedó instalado como una pieza recurrente en el radar del cuerpo técnico. Después de la AmeriCup, integró la lista de Uruguay en tres de las cuatro ventanas clasificatorias disputadas hasta ahora, una continuidad que explica la confianza que ha ido ganando dentro del plantel y también el lugar que ocupa en la rotación.

Metzger describió el viaje a China como una experiencia valiosa por su rareza y por la posibilidad de medirse ante un rival de otro contexto competitivo. Dijo sentirse “muy contento” cada vez que se suma a la selección y destacó el clima interno del grupo, al que definió como “hermoso”. Para el formado en Malvín, este tipo de presentaciones tienen un valor que excede el resultado inmediato: permiten acumular trabajo, ajustar automatismos y sostener la identidad colectiva antes de una instancia mucho más exigente en el calendario.
Ese foco se traslada a la próxima ventana, programada para fines de agosto, cuando Uruguay enfrentará a Bahamas y Puerto Rico en partidos que pueden marcar el rumbo de la clasificación. El delantero remarcó que la preparación extendida apunta justamente a llegar en las mejores condiciones a esa serie. En un torneo corto y con márgenes estrechos, cada ventana condensa buena parte de la campaña: sumar dos puntos puede ser decisivo, pero también lo es llegar con el plantel aceitado y con las cargas físicas bien administradas.
La jerarquía de los rivales agrega una capa de exigencia. Puerto Rico ya anunció una prelista con varias de sus principales figuras, entre ellas José Alvarado, vigente campeón de la NBA con New Orleans Pelicans, mientras que Bahamas también proyecta presentarse en Montevideo con todo su potencial. Metzger interpretó esa señal como una confirmación del trabajo uruguayo: “Que ellos traigan los NBA demuestra lo que hemos hecho nosotros”, señaló, al tiempo que sostuvo que los rivales sienten la necesidad de recurrir a toda su jerarquía para competir contra Uruguay.
Su lectura, sin embargo, no se detiene en el prestigio del adversario. También dejó claro que el grupo debe concentrarse en su propio plan y no en la etiqueta de los nombres ajenos. La meta, dijo, es sostener el trabajo realizado hasta ahora para llegar “de la mejor manera” e intentar quedarse con los dos puntos. La frase condensa una idea frecuente en los procesos de selecciones: el nivel del rival importa, pero la diferencia real suele estar en la ejecución, la disciplina táctica y la capacidad de competir durante cuarenta minutos sin perder el orden.
En paralelo, el salto a Biguá abre otro capítulo. Metzger reconoció que dejar Defensor Sporting, donde estuvo tres años, implicará una adaptación lógica, aunque se mostró satisfecho por incorporarse a una institución que aspira a pelear objetivos importantes. El proyecto tendrá además un componente internacional relevante, ya que el club disputará la Basketball Champions League Americas por invitación. Para el jugador, esa exposición resulta especialmente atractiva: afirmó que le gustan mucho las ligas internacionales y que será su primera experiencia en esa competencia, un reto que afrontará con la intención de aportar al máximo en un escenario que exigirá más ritmo, más lectura y más regularidad.
