La Federación Española de Fútbol Sala ha rechazado la inscripción del Heredia 21 Málaga en categoría nacional para la próxima temporada. Todos los recursos interpuestos por el club han sido desestimados, y la plaza en Segunda División ha sido adjudicada al Unión África Ceutí. El club malagueño, bajo la propiedad de Manu Heredia y la presidencia de José Carlos Rodríguez, había cumplido los requisitos administrativos y competido la temporada anterior tras la compra de la unidad productiva en diciembre.

Contradicciones federativas
El presidente Rodríguez señala que la RFEF dio inicialmente su conformidad al cambio de licencia y que un juez avaló la operación concursal. Sin embargo, la federación aceptó la venta del club pero negó los derechos deportivos, generando una incoherencia que el club considera insalvable. Las federaciones andaluza y malagueña respaldan la postura del Heredia 21, aunque no fueron consultadas por el organismo nacional.
La decisión deja al club sin posibilidad de competir en la temporada en curso ni en las siguientes, según Rodríguez, quien advierte que la medida equivale a la desaparición de la entidad. El club ha presentado medidas cautelares ante la justicia ordinaria y mantiene su intención de agotar todas las vías legales. El caso expone las dificultades que enfrentan los clubes adquiridos en procesos concursales cuando las interpretaciones normativas de la federación prevalecen sobre los avales judiciales previos.
