Tras el cierre del Torneo Proyección 2026 sin que Gimnasia alcanzara la fase final, la dirigencia concretó la contratación de Hernán Lisi como nuevo entrenador de la Reserva. El técnico firmará un vínculo de seis meses, será presentado oficialmente el 27 de junio y asumirá el lunes 30, cuando comience la pretemporada. Lisi reemplaza a Guillermo Hernando, quien había dirigido de manera interina en las últimas fechas.
Durante la temporada 2026 la Reserva utilizó cuatro entrenadores, tres de ellos interinos. Tras evaluar candidatos como Adrián Adrover, el director deportivo Germán Brunati optó por Lisi, con quien coincidió en el Atlas de México. El nuevo DT, de 55 años, inició su trayectoria como ayudante tras retirarse como jugador en Banfield en 2007 junto a Pablo Vitamina Sánchez.

Trayectoria y perfil técnico de Lisi
La experiencia de Lisi abarca varios países de Sudamérica. Fue ayudante de Javier Torrente en Libertad de Paraguay y dirigió en Unión Comercio de Perú (2011), Temuco de Chile (2012-2013) y Rubio Ñu de Paraguay. En Colombia logró el ascenso a Primera División con Deportivo Pereira; también pasó por Once Caldas y Deportivo Pasto. En 2023 integró el cuerpo técnico del Atlas de México y en 2026 dirigió a Real Garcilaso en Perú.
Este recorrido muestra una constante exposición a contextos de inestabilidad institucional y presupuestaria. En clubes como Pereira o Temuco, Lisi enfrentó planteles con alta rotación de jugadores y limitaciones económicas, lo que lo obligó a priorizar estructuras defensivas compactas y transiciones rápidas. Esa capacidad de adaptación resulta clave para una Reserva que ha sufrido cuatro cambios de mando en una sola temporada.
Impacto en la estabilidad del plantel juvenil
La sucesión de entrenadores interinos ha generado efectos medibles en el rendimiento colectivo. En el Torneo Proyección 2025 Gimnasia tampoco alcanzó la fase final; la misma situación se repitió en 2026. La falta de continuidad táctica impide que los juveniles incorporen patrones de juego que luego puedan trasladarse al plantel profesional. Lisi llega con un contrato semestral que, aunque breve, ofrece un horizonte más amplio que los interinatos previos.
Desde la perspectiva del director deportivo, la elección responde a la necesidad de alinear el trabajo de la Reserva con el modelo que Brunati busca implementar en el club. La coincidencia previa en el Atlas proporciona un lenguaje común que reduce los tiempos de adaptación. Sin embargo, jugadores y cuerpo técnico interino saliente enfrentan la incertidumbre de un nuevo esquema que podría alterar jerarquías internas construidas durante las últimas semanas del torneo.
Perspectivas de los distintos actores
La dirigencia valora la experiencia internacional de Lisi como garantía de disciplina y organización. Los juveniles, en cambio, podrían percibir la llegada como una nueva interrupción en su proceso formativo. Algunos padres y representantes ya manifestaron en redes la fatiga por la rotación constante de entrenadores. Por su parte, el cuerpo técnico saliente observa con atención si Lisi mantendrá o modificará las líneas de trabajo ya instaladas.
Un tercer actor es el plantel profesional. Varios jugadores surgidos de la Reserva en los últimos años han señalado que la falta de continuidad en la categoría inferior dificulta su adaptación cuando suben al primer equipo. La contratación de Lisi podría modificar esa dinámica si logra mantener el cargo más allá de los seis meses pactados.
Riesgos y proyecciones futuras
El principal riesgo radica en la brevedad del contrato. Seis meses resultan insuficientes para consolidar un proyecto formativo si los resultados inmediatos no acompañan. En escenarios similares, clubes como Independiente y Racing optaron por extender mandatos de entrenadores de Reserva solo cuando estos demostraron capacidad de ascender al menos tres jugadores al plantel profesional por semestre. Lisi deberá demostrar esa misma efectividad desde el primer torneo.
Otro riesgo es la posible falta de recursos para incorporar personal de apoyo. Lisi ha trabajado habitualmente con equipos reducidos de colaboradores; si Gimnasia no refuerza el área de videoanálisis y preparación física, la carga recaerá casi exclusivamente sobre el entrenador principal. Esa situación podría limitar el margen de maniobra ante lesiones o sanciones.
A futuro, la tendencia regional apunta hacia mayor profesionalización de las divisiones inferiores. Clubes como River y Boca han extendido contratos de entrenadores de Reserva a dos años con cláusulas de renovación automática ligadas a objetivos de formación. Si Lisi logra estabilizar el grupo y generar pasajes al primer equipo, es probable que la dirigencia de Gimnasia evalúe una extensión similar antes de finalizar el año.
La decisión de Brunati también refleja un patrón más amplio: la preferencia por técnicos con experiencia en el exterior frente a nombres locales. Esta estrategia puede aportar frescura táctica, pero introduce el desafío de integrar un lenguaje de juego que dialogue con el estilo predominante en la primera división del club. El monitoreo de los primeros tres meses de gestión permitirá medir si esa integración se produce o si, por el contrario, se genera una nueva capa de inestabilidad.
