Antonio Hidalgo no modifica la hoja de ruta del Deportivo tras las llegadas de Josema Giménez y Marc Casadó. El técnico blanquiazul insistió antes de visitar al Villarreal que la prioridad del recién ascendido es alcanzar cuanto antes los 42 o 43 puntos que suelen garantizar la continuidad en LaLiga. El mensaje busca fijar una referencia competitiva realista en un momento de expectativa creciente por la calidad de los últimos fichajes.
Talento pendiente de encaje
Giménez y Casadó están disponibles para el duelo de este sábado en el Estadio de la Cerámica, aunque parten de situaciones físicas distintas. El central uruguayo llega con ritmo tras disputar dos de las tres jornadas ligueras con el Atlético de Madrid; el centrocampista, en cambio, deberá completar su adaptación. Hidalgo admite que las incorporaciones le obligan a revisar el encaje colectivo para preservar orden y equilibrio tanto con balón como sin él.

La cuestión no es únicamente sumar nombres con experiencia, sino decidir cuándo conviene explotar el juego interior, el desequilibrio o la solidez defensiva sin perder identidad. Esa gestión será determinante para un equipo cuyo margen de error es reducido: los refuerzos elevan las alternativas de Hidalgo, pero también aumentan la exigencia de encontrar automatismos rápidos en una categoría donde cada desajuste se castiga.
La prueba del Villarreal
El Villarreal representa una exigencia inmediata para ese proceso. Hidalgo destacó su presión alta, su dominio de la posesión, la capacidad de sus jugadores de banda en el uno contra uno y las variaciones estructurales durante los partidos. Frente a rivales con esa riqueza táctica, el Deportivo necesitará sostener la concentración y competir al máximo durante todo el encuentro. La humildad que reclama el entrenador no es un recurso retórico: es la base para convertir una plantilla más completa en puntos y evitar que la ambición de crecer desplace el objetivo esencial de la permanencia.
