Marc Hirschi ha completado una actuación sólida en el Tour de Francia con el Tudor Pro Cycling Team. El suizo, ganador de etapa en ediciones anteriores, valora positivamente su progresión personal y la capacidad del equipo para adaptarse tras los abandonos de Arvid de Kleijn y Matteo Trentin. A pesar de las bajas, el conjunto mantuvo presencia en sprints y montaña, demostrando resiliencia en una formación reducida.
El corredor suizo subraya que el Tour genera un nivel de estrés superior al que se percibe desde la televisión. La cercanía del público, el ruido de helicópteros y la dificultad para anticipar caídas obligan a una concentración extrema que no existe en otras pruebas. Esta presión añade un factor de riesgo que solo se vive dentro de la carrera.

Sobre sus excompañeros, Hirschi ofrece una observación clave: Pogacar nunca tiene un mal día, ni siquiera en entrenamientos. Esta constancia, sumada a una recuperación rápida y a la ejecución impecable de lo básico como la alimentación y el descanso, explica su ventaja actual. El suizo señala que el esloveno controla aspectos aparentemente simples con una precisión que marca la diferencia real entre él y el resto del pelotón.
Respecto a Juan Ayuso, Hirschi considera que el español ha dado un paso adelante y mantiene opciones reales de podio en París. La consistencia mostrada hasta ahora reduce el riesgo de un día malo en la recta final. Para Hirschi, el objetivo personal sigue siendo entrar en más escapadas y demostrar su capacidad en las etapas finales, donde el cansancio iguala las oportunidades.
