El Villarreal CF volverá mañana a La Cerámica con el objetivo de interrumpir una racha de tres partidos consecutivos como visitante y encontrar ante el Deportivo un resultado que modifique el rumbo de su inicio de temporada. Íñigo Pérez concedió una especial relevancia al regreso ante su afición, aunque insistió en que el equipo debe conservar una identidad reconocible con independencia del escenario y del rival. El entrenador confirmó, además, que Juan Foyth todavía no está disponible y defendió la amplitud de una plantilla que afrontará cinco encuentros en apenas quince días.
La Cerámica, un factor emocional para el equipo
El técnico asturiano considera que jugar en casa no garantiza por sí mismo una mayor facilidad para ganar, pero sí añade un componente emocional que puede influir en la respuesta del grupo. El Villarreal pretende que el reencuentro con sus seguidores sirva para recuperar confianza después de no haber transformado en victorias sus actuaciones recientes fuera de casa.
“Tenemos ganas de jugar en La Cerámica para conectar con la gente y que sirva de punto de inflexión”, explicó Pérez. Su planteamiento combina la necesidad de asumir responsabilidad por los resultados con la voluntad de evitar que la presión se convierta en ansiedad. Para el preparador, la posibilidad de celebrar un triunfo junto a la afición constituye una de las experiencias más importantes para un equipo, pero esa motivación debe integrarse en el funcionamiento colectivo y no sustituirlo.
En ese sentido, Pérez subrayó que el Villarreal debe mantener un “pilar fundamental” claro e identificable, al margen de que actúe como local o visitante. Las condiciones del campo y las características del adversario pueden exigir ajustes, pero no deberían alterar la idea principal del conjunto. La declaración refleja una preocupación concreta: que la búsqueda urgente de la victoria lleve al equipo a modificar su comportamiento de manera excesiva y pierda estabilidad durante los partidos.

Foyth sigue fuera y el calendario exige rotaciones
Una de las novedades de la comparecencia fue la confirmación de que Juan Foyth no podrá participar frente al Deportivo. El defensa argentino presenta una evolución favorable, según el entrenador, pero todavía no ha completado el proceso necesario para regresar a la competición. Pérez destacó su experiencia y su capacidad para conocer los límites de su recuperación, y expresó su deseo de que pueda acortar los plazos sin asumir riesgos que comprometan su vuelta.
La ausencia se produce en un tramo de alta exigencia, con cinco partidos programados en quince días. El entrenador consideró inevitable que la participación se distribuya entre más futbolistas y descartó que un grupo reducido pueda disputar todos los encuentros en condiciones óptimas. La cuestión, a su juicio, no debe plantearse como una distinción rígida entre un equipo titular y otro alternativo, sino como una prueba de la confianza que el cuerpo técnico deposita en toda la plantilla.
“Tenemos que conseguir que me preguntéis por el equipo A o B y yo os conteste que confío en todos”, señaló. Pérez aseguró que los jugadores le están demostrando que están preparados, una circunstancia que le permite administrar los minutos sin renunciar a la competitividad. En un calendario comprimido, esta profundidad no solo sirve para reducir el desgaste físico: también puede elevar la competencia interna y ofrecer soluciones diferentes según el desarrollo de cada partido.
Un Deportivo reforzado y peligroso en las transiciones
Pérez elogió el trabajo realizado por el Deportivo durante el mercado y explicó que ha seguido la evolución del conjunto gallego desde su etapa en Segunda. El rival, según su análisis, ha incorporado una combinación de futbolistas contrastados y jugadores motivados por afrontar una nueva categoría, una mezcla que puede proporcionarle experiencia y energía competitiva.
El técnico del Villarreal espera un encuentro complejo, especialmente porque el Deportivo ya ha mostrado capacidad para imponerse en fases de los partidos y para resistir momentos de sufrimiento sin quedar excesivamente penalizado. Sus principales virtudes aparecen cuando recupera el balón y puede avanzar con velocidad, por lo que las transiciones ofensivas serán uno de los focos centrales del plan amarillo.
La clave, explicó Pérez, estará en prolongar los periodos en los que el Deportivo sufre y, al mismo tiempo, limitar sus carreras. Para lograrlo, el Villarreal necesitará atacar con suficiente precisión para no perder la pelota en zonas comprometidas y defender con orden tras sus propios avances. Esa relación entre eficacia ofensiva y control defensivo puede decidir un partido en el que la precipitación beneficiaría al conjunto gallego.
La lectura del inicio: más contundencia en las dos áreas
El entrenador admitió que el equipo atraviesa una situación que exige serenidad. Su valoración del comienzo de temporada todavía no está plenamente contrastada, pero considera que el Villarreal ha ofrecido aspectos positivos en la pretemporada y en los primeros partidos sin obtener una correspondencia clara en los resultados. La respuesta, por tanto, no pasa por abandonar el trabajo realizado, sino por corregir con constancia y evitar interpretaciones simplistas.
La explicación más directa, según Pérez, es que el Villarreal necesita mucho para marcar y recibe demasiado castigo con poco. Esa percepción obliga a extremar la precaución en la fase defensiva y a ser más incisivo en ataque. El problema es que la solución resulta más difícil de aplicar durante el partido, cuando la sensación de que el resultado se escapa puede acelerar las decisiones y reducir la paciencia.
El regreso a La Cerámica ofrece al Villarreal la oportunidad de responder en un entorno favorable, pero también expone con mayor claridad la exigencia de ganar ante sus seguidores. Pérez no quiso presentar los tropiezos fuera de casa como una injusticia determinante, aunque sostuvo que el equipo debería haber vencido en esos compromisos. Su objetivo es que esa autocrítica se transforme en responsabilidad competitiva y no en ansiedad. Ante el Deportivo, la madurez para gestionar los momentos difíciles será tan importante como la calidad para aprovechar las ocasiones.
Continuidad en la plantilla e incorporación de Nathan
En el apartado institucional, Pérez afirmó sentirse satisfecho con la plantilla disponible y valoró que ningún jugador haya abandonado el club durante el mercado. También destacó la incorporación de Nathan, a quien conoce desde los primeros contactos con la secretaría técnica. El entrenador elogió su actitud, su educación y su disposición para escuchar, y aseguró que está preparado para participar cuando se le solicite.
La llegada del nuevo futbolista amplía las alternativas del equipo, aunque Pérez dejó claro que el rendimiento en el terreno de juego dependerá de él. Con esa incorporación y el reparto de minutos que impondrá el calendario, el Villarreal afronta el duelo con una doble necesidad: ganar para romper la inercia y hacerlo sin perder la estructura que, según su entrenador, debe definirle durante toda la temporada.
