Gianni Infantino enfrenta el momento más delicado de su campaña para continuar al frente de la Fifa. La Asociación de Fútbol de Gales (FAW) anunció este lunes que retirará su apoyo a la candidatura del dirigente italosuizo para el periodo 2027-2031, una decisión que se produce pocos días después de que él abandonara el proyecto de abrir la organización a inversores privados.
La propuesta había generado una reacción internacional por las dudas que despertó sobre el futuro de las competiciones administradas por la Fifa y sobre el modelo de gobierno de la entidad. Aunque Infantino dio un paso atrás la semana pasada, la federación galesa consideró insuficiente esa rectificación y concluyó que el episodio expuso problemas más amplios en la dirección del fútbol mundial.
Gales rompe con el presidente de la Fifa
En un comunicado divulgado este lunes, la FAW confirmó el retiro de su respaldo a Infantino. La organización citó “fallos en materia de buen gobierno, proceso y liderazgo”, además de deficiencias relacionadas con los valores institucionales, la gestión de las partes interesadas, la comunicación y el criterio empleado en la toma de decisiones.
La federación sostuvo que el conjunto de esos desacuerdos la llevó a considerar que Infantino “ha perdido la confianza necesaria para seguir al frente del fútbol mundial”. También afirmó que colocar los intereses del fútbol por debajo de otros objetivos constituye un fracaso que no está dispuesta a aceptar. El pronunciamiento convierte a Gales en la primera federación que anuncia públicamente el retiro de su apoyo a la candidatura del presidente.

La decisión no implica por sí sola que la reelección de Infantino esté en riesgo definitivo. La Fifa reúne a federaciones de distintas regiones y el peso de cada respaldo debe evaluarse dentro de una estructura electoral más amplia. Sin embargo, el anuncio tiene un valor político relevante: muestra que el retiro del proyecto de inversión privada no logró cerrar el conflicto ni restablecer automáticamente la confianza de todos sus aliados.
Una marcha atrás que no desactivó la crisis
Infantino anunció la semana pasada que abandonaba la iniciativa, presentada como una posible vía para permitir la entrada de capital privado en proyectos o competiciones de la Fifa. El contenido exacto y el alcance definitivo del plan no llegaron a consolidarse, pero la sola posibilidad de incorporar inversores externos provocó críticas de dirigentes y autoridades que temen que las prioridades comerciales terminen influyendo sobre las decisiones deportivas.
El retroceso buscaba contener una protesta que había tomado dimensión internacional. No obstante, la reacción de la FAW muestra que el debate dejó de centrarse únicamente en la financiación. Para la federación galesa, el problema también está relacionado con la manera en que se planteó la propuesta, el proceso de consulta, la comunicación de sus objetivos y la confianza que inspira el liderazgo de Infantino.
Ese cambio de enfoque es importante para la campaña del dirigente. Si la controversia se limitara al rechazo de una iniciativa concreta, la renuncia al proyecto podría haber permitido pasar página. Pero al vincular el episodio con el gobierno institucional y los valores de la Fifa, Gales plantea una evaluación más general de la gestión y abre la puerta a que otras federaciones revisen su posición.
La presión política llega desde Reino Unido
Las críticas también han trascendido al ámbito estrictamente deportivo. El viernes, el primer ministro británico, Andy Burnham, calificó a Infantino como “la persona equivocada” para dirigir la Fifa. Sus declaraciones se produjeron durante una visita a Sheffield, en el norte de Inglaterra, y retomaron una postura que ya había expresado al conocerse el plan para abrir la organización a inversores privados.
“Fue una propuesta escandalosa. El mero hecho de que se haya contemplado demuestra, en mi opinión, que Gianni Infantino es la persona equivocada para dirigir la organización”, afirmó Burnham. Días antes, había escrito en la red social X que el fútbol no pertenece a los inversores, sino a quienes asisten a los estadios y siguen los partidos semana tras semana.
El primer ministro británico también defendió que la Copa Mundial no debe ser tratada como un producto susceptible de venta. Sus palabras reflejan una preocupación extendida entre sectores que consideran que el fútbol profesional tiene una dimensión social y cultural que no puede quedar subordinada a los intereses financieros. Al mismo tiempo, la crítica proviene de un actor político externo a la estructura electoral de la Fifa, por lo que su impacto directo dependerá de si influye en las federaciones y no solo en la opinión pública.
El desafío para la campaña 2027-2031
La controversia obliga a Infantino a reconstruir apoyos en un momento en el que la estabilidad política resulta central para cualquier candidatura a la presidencia de la Fifa. El dirigente deberá explicar cómo se tomaron las decisiones relacionadas con la inversión privada, qué mecanismos de consulta se utilizaron y qué garantías existen para que los intereses comerciales no condicionen las prioridades deportivas.
También tendrá que responder a una cuestión más amplia: si el abandono del proyecto representa una reconsideración de fondo o únicamente una pausa ante la presión internacional. Para las federaciones críticas, la diferencia es decisiva. Una retirada temporal podría no resolver las dudas sobre la dirección futura de la organización; una renuncia definitiva, acompañada de cambios en los procedimientos de gobierno, tendría mayores posibilidades de recomponer la confianza.
Por ahora, la FAW ha fijado una posición clara, mientras que las demás federaciones deberán decidir si mantienen el respaldo al presidente o si se suman a las objeciones galesas. La crisis no define todavía el resultado de la elección, pero sí modifica el terreno de la campaña: Infantino ya no enfrenta solo el rechazo a una propuesta financiera, sino un cuestionamiento directo sobre liderazgo, transparencia y capacidad para preservar la identidad del fútbol mundial.
