Gianni Infantino anunció la cancelación del FIFA Forward Enterprise tras la oposición frontal de UEFA, Concacaf y AFC. Las confederaciones rechazaron la idea de ceder derechos comerciales a inversores privados por considerar que amenazaba su control sobre el fútbol mundial. La decisión se tomó en menos de 48 horas ante la amenaza de boicot de las selecciones europeas.

El episodio revela el límite real del poder de Infantino: las confederaciones más fuertes pueden bloquear cualquier iniciativa que altere el reparto actual de ingresos. La marcha atrás debilita su posición de cara a futuras reformas y obliga a buscar consensos previos antes de lanzar propuestas similares.
Repercusiones en la gobernanza
El fracaso del proyecto deja en evidencia que el desarrollo del fútbol en países con menos recursos dependerá ahora de mecanismos que no impliquen cesión de derechos comerciales. Infantino buscará reuniones bilaterales para recomponer puentes, pero el costo político ya está pagado. La votación interna de la FIFA queda pospuesta y cualquier nuevo plan de financiación enfrentará mayor escrutinio de las confederaciones.
