El deterioro del césped de La Bombonera obligó a Boca Juniors a abandonar temporalmente su estadio para los próximos dos o tres partidos como local. El problema quedó expuesto tras el encuentro ante O’Higgins y se agravará con las lluvias pronosticadas en Buenos Aires, que retrasarán cualquier recuperación rápida del campo.

La dirigencia optó por el Estadio Tomás Adolfo Ducó de Huracán como sede provisional, tras evaluar opciones con Lanús. Esta elección prioriza la cercanía logística y minimiza el impacto operativo mientras se trabaja en la reparación del césped original.
El calendario inmediato se ve alterado: encuentros como el posible cruce por Copa Sudamericana ante Estudiantes o Vélez Recoleta se disputarán fuera de casa. La duración del traslado dependerá directamente de las condiciones climáticas y de la velocidad con que el club logre restablecer condiciones óptimas en La Bombonera.
Implicaciones para el club
Esta mudanza temporal evidencia la fragilidad de los estadios con césped natural frente a un calendario denso y un clima inestable. Boca prioriza la integridad del terreno de juego sobre el factor anímico de jugar en su estadio histórico, una decisión que busca evitar lesiones y sanciones futuras por mal estado del campo.
