Martina Méndez apostó 15 millones de pesos a la victoria argentina en el Mundial, guiada por pronósticos de tarotistas y con el objetivo de comprar una vivienda. Tras la derrota, la influencer no puede cubrir la deuda y solicita que 15.000 personas le transfieran 1.000 pesos cada una.

El caso evidencia los riesgos de decisiones financieras basadas en predicciones sin respaldo y la creciente tendencia a usar redes sociales para saldar deudas personales. La recaudación propuesta refleja tanto la vulnerabilidad económica de apostadores como la fragilidad de estrategias de crowdfunding sin garantías.
Esta práctica plantea interrogantes sobre la responsabilidad individual frente a apuestas impulsivas y el papel de las plataformas digitales en la gestión de pérdidas millonarias.
