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Iván Ania: “Ojalá pueda ver al Córdoba en Primera”

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Iván Ania afronta su cuarta temporada al frente del Córdoba con una mezcla de ambición, responsabilidad y perspectiva. El entrenador asturiano valoró este lunes la evolución del equipo durante la pretemporada y reconoció que sus sensaciones son positivas, aunque advirtió de que todavía queda trabajo por completar antes del comienzo de la competición liguera. Su continuidad durante cuatro campañas representa un hecho inédito en la historia del banquillo califal, pero el técnico aseguró que no concede una importancia especial a la estadística.

“No soy de estadísticas, me da igual”, afirmó Ania en declaraciones a los medios oficiales del club. Su principal preocupación, explicó, está relacionada con la dimensión de la entidad que dirige. El Córdoba, según destacó, no representa únicamente a un equipo de fútbol, sino también a una ciudad, una afición y una provincia. Esa condición eleva el alcance de cada decisión y convierte el día a día deportivo en una responsabilidad que el entrenador dice asumir con normalidad.

Una pretemporada con avances y tareas pendientes

Ania considera que el grupo ha ido acumulando entrenamientos, conceptos e identidad colectiva a lo largo de la preparación. El técnico observa una plantilla receptiva y dispuesta a incorporar nuevas ideas, un aspecto que sitúa entre los elementos más favorables del actual proceso. Al mismo tiempo, evitó presentar el trabajo realizado como definitivo: quedan dos semanas para el primer partido de Liga y aún existen contenidos tácticos que no han podido ser desarrollados.

La situación de la plantilla le permite, no obstante, afrontar esa recta final con cierto margen. El entrenador calcula que un porcentaje elevado de los futbolistas que estarán disponibles para la primera jornada ya forma parte del grupo actual. Esa continuidad, frente a la incertidumbre habitual de los últimos movimientos del mercado, puede facilitar la preparación de los mecanismos colectivos, aunque también obliga al cuerpo técnico a mantener la intensidad en las sesiones restantes.

En el plano futbolístico, el Córdoba pretende conservar una propuesta reconocible. Ania describió a su equipo como “un poco especial” por su manera de iniciar el juego y por la presión adelantada que intenta ejercer de forma constante. Ese planteamiento busca condicionar la salida del rival y recuperar el balón lejos de la propia portería, pero exige coordinación, esfuerzos sostenidos y capacidad para no quedar expuesto cuando la presión no funciona.

Precisamente por eso, el entrenador incidió en la necesidad de que el equipo sepa permanecer junto y evitar situaciones de incomodidad durante los partidos. La vocación ofensiva no debe traducirse en desorden, y la presión alta necesita estar respaldada por distancias cortas entre líneas. La evolución defensiva es, de hecho, uno de los aspectos que más satisface a Ania en esta fase de preparación: asegura que los adversarios apenas han conseguido generar peligro con regularidad.

Confianza sin subestimar la competición

El técnico sostuvo que no se siente inferior a ningún rival y que pretende transmitir a sus jugadores un espíritu ganador. Su objetivo es que el Córdoba se vea capaz de competir contra cualquier oponente, una confianza que no equivale a ignorar las dificultades de la categoría. La exigencia de la competición obligará a convertir las buenas sensaciones de la pretemporada en resultados y actuaciones consistentes cuando los partidos tengan valor clasificatorio.

Ania restó importancia a los marcadores obtenidos durante la preparación. A su juicio, los resultados son el elemento menos relevante en esta etapa, aunque precisó que tampoco están siendo negativos. Por encima de las victorias o derrotas, el entrenador valora si el equipo asimila los comportamientos trabajados y si transmite seguridad en las distintas fases del juego. En ese balance, la solidez defensiva aparece como la señal más positiva hasta el momento.

El ovetense también vinculó la evolución del Córdoba a su propio aprendizaje. Aseguró que ya no es el mismo entrenador que llegó al club y que su modelo de juego ha cambiado con el paso del tiempo. Los errores cometidos y las situaciones de éxito, explicó, han influido en la manera de ajustar e incorporar recursos a su propuesta. Esa revisión constante le permite afrontar su cuarta campaña con una experiencia mayor, aunque sin renunciar a seguir modificando sus ideas cuando las circunstancias lo exijan.

El sueño de alcanzar la máxima categoría

En el tramo más personal de su intervención, Ania habló de la huella que le gustaría dejar en Córdoba. Aspira a ser recordado como una persona honrada que lo dio todo por el club y que intentó actuar de la mejor manera posible, tanto en sus aciertos como en sus errores. La declaración refleja una relación con la entidad que va más allá de la duración de un contrato y conecta con el vínculo emocional que el equipo mantiene con su entorno.

El entrenador no ocultó cuál es la gran aspiración compartida por la afición: ver al Córdoba en Primera División. “Todos tenemos un sueño, que es ver al Córdoba en Primera, y ojalá pueda ser conmigo”, manifestó. La frase combina el deseo de participar en ese salto histórico con la aceptación de que el fútbol no ofrece garantías. Si no logra vivirlo desde el banquillo, añadió, le gustaría presenciarlo como un aficionado más, condición que asegura mantener durante toda su vida.

De momento, el Córdoba encara las dos últimas semanas de preparación con una base de trabajo ya consolidada y varias cuestiones tácticas todavía abiertas. Ania confía en llegar preparado al primer encuentro, pero su discurso mantiene el equilibrio entre la ilusión por competir y la prudencia que requiere una temporada completa. La continuidad del proyecto, la identidad ofensiva y la mejora defensiva serán los principales argumentos con los que el equipo intentará convertir ese sueño de Primera en un objetivo deportivo concreto.

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