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Japón inicia el Mundial con una remontada y un récord de 20 triples ante Mali

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Japón inauguró este viernes el Mundial de baloncesto femenino con una victoria de alto voltaje ante Mali por 102-97 en Berlín. El encuentro, primer capítulo de una competición que se disputará hasta el 13 de septiembre en Alemania, dejó dos marcas relevantes: el conjunto japonés estableció el récord de triples anotados por un equipo en un partido mundialista, con 20, y Saki Hayashi fijó el registro individual con nueve lanzamientos convertidos desde el perímetro.

Una remontada resuelta en el último cuarto

El resultado no reflejó el dominio de Japón durante todo el encuentro. Mali logró mantenerse por delante durante buena parte del partido y llegó a disfrutar de una ventaja máxima de diez puntos. La selección africana impuso dificultades a su rival y encontró respuestas ofensivas constantes, pero no pudo sostener su ritmo cuando el partido entró en su fase decisiva.

Japón cambió el desarrollo del duelo en el último cuarto, periodo en el que anotó 31 puntos. Esa producción permitió recortar la desventaja, recuperar el control del marcador y completar una remontada que terminó por inclinar el estreno mundialista a su favor. La reacción también mostró la importancia de la eficacia exterior en un encuentro en el que ambos equipos tuvieron momentos de clara superioridad ofensiva.

La selección japonesa terminó con 20 triples en 35 intentos, un 57% de acierto que representa la mayor cifra de lanzamientos de tres convertidos en un solo partido de la historia del Mundial femenino. Más allá del valor estadístico, ese rendimiento explica buena parte de la capacidad de Japón para cambiar el partido en pocos minutos: cada canasta exterior redujo el margen de Mali y aumentó la presión sobre una defensa obligada a cubrir más espacios.

Hayashi convierte la eficiencia en protagonismo

La principal responsable de la exhibición japonesa fue Saki Hayashi. La jugadora nipona sumó 27 puntos en apenas 23 minutos y convirtió nueve de sus 15 intentos de tres puntos. Su actuación resultó decisiva tanto por el volumen de anotación como por el momento en que llegaron varios de sus lanzamientos, especialmente cuando Japón necesitaba reducir la diferencia y evitar que Mali consolidara su ventaja.

Hayashi completó su actuación con tres rebotes y dos robos, aunque el dato que dominó la jornada fue su récord individual. Sus nueve triples superaron la anterior marca de ocho, compartida por la cubana Gricel Herrera Méndez, que la alcanzó en 1998, y la surcoreana Beon Yeon-Ha, que la igualó en 2002. El nuevo registro llega en el partido inaugural y sitúa desde el primer día un listón que permanecerá como referencia durante el resto del torneo.

La protagonista evitó, sin embargo, presentar su actuación como un logro aislado. “Hice nueve, pero fallé los dos primeros tiros, así que es algo en lo que tengo que volver y trabajar”, declaró Hayashi al término del encuentro. Sus palabras reflejan una lectura centrada en la ejecución y no únicamente en el récord: incluso en una noche excepcional, la jugadora identificó margen de mejora en el inicio de su serie de lanzamientos.

Hayashi explicó también que el tiro exterior forma parte de las responsabilidades que asume dentro del equipo. “Obviamente, estoy contenta, pero mi trabajo es simplemente tirar. Es lo que tenemos que hacer para ganar. En el vestuario se da por hecho que voy a tirar triples”, añadió. La declaración ayuda a entender que su producción no responde solo a una actuación individual inspirada, sino a una función integrada en la propuesta ofensiva japonesa.

Apoyo colectivo frente a la respuesta maliense

Japón no dependió exclusivamente de su máxima anotadora. Kokoro Tanaka aportó 18 puntos y Maki Takada añadió 14, contribuciones que sostuvieron al equipo en los momentos en que Mali consiguió frenar parcialmente el acierto de Hayashi. La remontada exigió, además, que la selección asiática mantuviera la circulación ofensiva y conservara la precisión desde la línea de tres hasta los minutos finales.

Mali encontró varias vías para competir y mantuvo el partido abierto hasta el desenlace. Aminata Sangaré y Djeneba N’Diaye terminaron con 22 puntos cada una, mientras que Sika Koné alcanzó los 21. La producción de sus tres principales referentes permitió a la selección africana conservar la iniciativa durante buena parte del choque y confirma que la derrota no se debió a una falta de respuesta ofensiva, sino a la dificultad para contener la reacción japonesa.

El marcador final, con solo cinco puntos de diferencia, subraya esa resistencia. Japón anotó 102 puntos y aprovechó un último cuarto extraordinario, pero Mali permaneció lo suficientemente cerca como para mantener la incertidumbre hasta el cierre. El encuentro ofreció así un primer indicio de la exigencia del campeonato: el acierto puede cambiar rápidamente la dinámica, aunque una ventaja construida durante varios periodos no garantiza el resultado si el rival encuentra soluciones en la recta final.

Un récord que marca el comienzo del torneo

El triunfo coloca a Japón ante el resto del Mundial con una primera referencia estadística de gran impacto, aunque el resultado también deja aspectos que deberá revisar. La selección comenzó el partido por detrás y necesitó una reacción tardía para resolverlo, una circunstancia que puede resultar más costosa ante rivales capaces de proteger mejor la ventaja o de limitar los tiros abiertos. La extraordinaria noche desde el perímetro fue suficiente en Berlín, pero no elimina la necesidad de mejorar el control del partido desde sus primeros compases.

Para Mali, el estreno deja una actuación competitiva pese a la derrota. Sus 97 puntos y la aportación equilibrada de Sangaré, N’Diaye y Koné le permitieron desafiar a Japón durante largos tramos. El próximo desarrollo del campeonato permitirá comprobar si esa capacidad ofensiva se mantiene y si el equipo puede convertir su buen comienzo en resultados frente a los demás participantes.

La primera jornada queda, en cualquier caso, asociada a un doble récord y a una remontada. Hayashi abrió el torneo con nueve triples, Japón convirtió 20 y el último cuarto transformó un partido que parecía inclinarse hacia Mali. El Mundial femenino apenas ha comenzado, pero su encuentro inaugural ya estableció una marca histórica y mostró que la competición puede decidirse tanto por la calidad individual como por la capacidad colectiva para modificar el ritmo en los minutos determinantes.

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