En la antesala de la final entre Argentina y España en el MetLife Stadium, Mario Kempes e Iniesta fueron los encargados de presentar el trofeo. El exvalencianista, ante miles de espectadores, besó la copa en un gesto que concentró la carga histórica del torneo y activó de inmediato la pasión argentina presente en el estadio.

El símbolo que une eras
El acto, rodeado de intervenciones de Tom Cruise, Robbie Williams y Jennifer Hudson, sirvió para recordar que el fútbol mantiene su poder de convocatoria global. La elección de Kempes como presentador no fue casual: su trayectoria con Argentina conecta directamente el presente con la memoria de títulos anteriores, reforzando la continuidad del relato deportivo.
La ceremonia incluyó desfile de banderas, alineaciones y fuegos artificiales, elementos que prepararon el terreno para un encuentro entre dos selecciones con trayectorias paralelas de éxito reciente. El beso al trofeo, captado por millones de espectadores, funcionó como recordatorio visual de que cada final reescribe la historia sin borrar las anteriores.
La organización, a cargo de Balich Wonder Studio, optó por un formato que combina espectáculo y sencillez. Esta decisión subraya la intención de centrar la atención en el partido más que en los accesorios, manteniendo el equilibrio entre emoción colectiva y respeto al juego que está por comenzar.
