El descanso prolongado en la final del Mundial entre España y Argentina ha generado críticas por su impacto en jugadores y espectáculo. Paco González, durante la emisión de Tiempo de Juego, señaló que el intermedio superó los 25 minutos, muy por encima de los 11 anunciados, tras una pausa similar de 19 minutos en el partido por el tercer puesto. El mal estado del césped agravó la situación, dificultando el control del balón y alterando el ritmo del encuentro.

González vinculó estas extensiones a estrategias comerciales orientadas al mercado estadounidense. Argumentó que el fútbol crece en EE.UU. gracias a la población hispana, no por adoptar pausas publicitarias al estilo de otros deportes. Esta práctica, según el comunicador, responde únicamente a intereses económicos y resta fluidez al juego sin mejorar la experiencia real de los espectadores.
Efecto sobre los futbolistas
El presentador destacó el desgaste físico y mental que supone esperar tanto tiempo en el vestuario. Los datos de la retransmisión confirmaron que el tiempo real superó las estimaciones oficiales de la FIFA, lo que revela una falta de coordinación entre organización y desarrollo del partido. Estas decisiones priorizan el beneficio económico sobre la integridad del deporte.
