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La cábalas del mate en la antesala del Mundial 2026

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En la previa de la final del Mundial 2026 entre Argentina y España, Lionel Messi, Rodrigo De Paul y el presidente de la AFA Claudio Tapia compartieron mates en la concentración del equipo. Esta imagen, difundida en redes, repite un ritual que comenzó en la Copa América 2021 y acompañó cada título del ciclo Scaloni, incluida la Finalissima, la Copa América 2024 y el Mundial de Qatar 2022. El mensaje de Tapia enfatizó la cercanía con los hinchas y la ilusión intacta por la cuarta estrella.

El gesto no es solo una fotografía. Representa una práctica que la dirigencia y los jugadores han convertido en parte del proceso previo a partidos decisivos. Desde su origen en 2021, la secuencia de mates y la publicación posterior se ha mantenido sin interrupciones antes de cada final o instancia clave, reforzando un sentido de continuidad dentro del grupo.

Del Maracaná a Doha: cómo se consolidó la costumbre

La primera vez que se registró este ritual coincidió con la obtención de la Copa América 2021. Tras 28 años sin títulos, el equipo encontró en el mate compartido un momento de distensión antes del partido contra Brasil. La victoria posterior convirtió el acto en un referente simbólico. En cada torneo posterior, la misma secuencia se repitió con los mismos protagonistas principales, lo que permitió que el hábito se integrara de forma natural al calendario de la selección.

Los datos de participaciones confirman la regularidad: antes de la Finalissima 2022, de la Copa América 2024 y del Mundial de Qatar, el trío Messi-De Paul-Tapia apareció en imágenes similares. Esta constancia ha generado entre los jugadores la percepción de que el ritual forma parte del proceso de preparación mental, aunque su efecto real sobre el rendimiento sigue siendo objeto de debate interno.

Cohesión grupal frente a la presión mediática

Uno de los efectos más claros del ritual es el refuerzo de la identidad colectiva. En un plantel que combina jugadores de distintas generaciones y clubes europeos, el mate funciona como un punto de encuentro que no requiere palabras técnicas. Varios integrantes han señalado en entrevistas que estos momentos reducen la tensión acumulada durante la semana previa a una final. La presencia del presidente de la AFA añade un componente institucional que transmite respaldo desde la dirigencia.

Sin embargo, esta misma visibilidad genera tensiones. Algunos sectores de la prensa argentina cuestionan si la exposición pública de la cábalas distrae la atención de aspectos tácticos. Otros sostienen que la tradición ayuda a mantener la calma en un contexto donde las expectativas son máximas. La discusión revela dos visiones contrapuestas sobre el rol de las costumbres dentro de una selección profesional.

El punto de vista de los jugadores y la dirigencia

Desde la perspectiva de Messi y De Paul, el mate representa un espacio de confianza mutua construido a lo largo de años. Ambos han repetido que el ritual no busca influir en el resultado, sino preservar la rutina que los acompañó en los triunfos anteriores. Tapia, por su parte, ha utilizado estas instancias para reforzar el vínculo entre la federación y el plantel, especialmente en momentos donde las decisiones arbitrales o las condiciones de sede generan incertidumbre.

El entrenador Lionel Scaloni ha mantenido una postura neutral: reconoce la importancia de respetar las costumbres del grupo sin convertirlas en dogma. Esta postura intermedia permite que el ritual conviva con la preparación analítica sin interferir en ella.

España como rival y la mirada desde fuera

Desde la perspectiva española, el ritual argentino es observado con interés pero sin misticismo. La selección ibérica ha desarrollado sus propios mecanismos de cohesión, centrados en sesiones de video y dinámicas de liderazgo rotativo. Analistas españoles destacan que la diferencia cultural radica en el peso que Argentina otorga a las tradiciones compartidas frente a un enfoque más individualizado en Europa. Esta divergencia puede influir en la forma en que cada equipo gestiona los nervios previos al pitazo inicial.

Riesgos de depender de símbolos en un Mundial

La continuidad del ritual plantea interrogantes sobre su sostenibilidad. Si Argentina no logra el bicampeonato, existe el riesgo de que la cábalas pierda fuerza simbólica y se convierta en objeto de críticas internas. Además, la exposición constante en redes puede generar presión adicional sobre los jugadores, quienes deben equilibrar la imagen pública con el foco en el rendimiento físico.

Otro riesgo radica en la posible idealización del ritual por parte de futuras generaciones de futbolistas. Equipos juveniles podrían replicar el gesto sin comprender el contexto histórico que lo originó, reduciendo su valor a una mera imitación superficial.

Proyecciones hacia el futuro del fútbol argentino

De cara a los próximos ciclos, el ritual del mate podría evolucionar hacia formatos más privados o integrarse con herramientas de preparación mental modernas. La federación ya explora combinar estas costumbres con programas de psicología deportiva que midan el impacto real en la concentración. Si el equipo alcanza la cuarta estrella, la tradición probablemente se consolidará como emblema cultural exportable a otras selecciones latinoamericanas que busquen construir identidad propia.

En caso contrario, el debate sobre el equilibrio entre superstición y profesionalismo se intensificará, obligando a la AFA a definir con mayor claridad el lugar que ocupan estas prácticas dentro de la estructura competitiva. El resultado de la final determinará si el mate sigue siendo un símbolo de continuidad o se convierte en un capítulo cerrado de la historia reciente del fútbol argentino.

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