La cúpula de la Fifa concluyó este martes una reunión de más de siete horas en Rabat, Marruecos, convocada para abordar la crisis institucional que enfrenta el organismo y el creciente cuestionamiento al liderazgo de su presidente, Gianni Infantino. El dirigente abandonó la sede regional sin ofrecer declaraciones y, por ahora, no se anunciaron decisiones oficiales.
El encuentro se produjo después de que Infantino retirara su propuesta para crear una entidad encargada de gestionar los derechos comerciales de la Copa del Mundo. El plan contemplaba vender a inversores privados el 20% de esa compañía para recaudar cerca de 4.200 millones de dólares, pero generó un fuerte rechazo entre varias asociaciones miembro, especialmente la Uefa.

La controversia aumentó por la posible participación de una empresa vinculada familiarmente con el presidente estadounidense Donald Trump. Aunque el proyecto fue archivado, el retroceso no restableció la confianza de las federaciones críticas, que interpretan la iniciativa como una señal de concentración de poder y de falta de consenso en la conducción de la Fifa.
Una disputa que también alcanza al Mundial 2030
Durante la reunión surgió además una versión publicada por el diario británico The Times, según la cual Infantino habría ofrecido respaldar a Marruecos como sede de la final del Mundial de 2030 a cambio de apoyo político para continuar al frente de la organización después de 2027. La Fifa no confirmó esa información, que añade presión a un proceso deportivo con intereses políticos y comerciales.
España también aspira a organizar el partido decisivo en el estadio Santiago Bernabéu, mientras Marruecos promueve el estadio Hassan II de Casablanca. Fuentes cercanas al fútbol marroquí señalaron que las conversaciones podrían prolongarse en Rabat. La ausencia de acuerdos públicos deja abierta una crisis cuya clave ya no es solo la viabilidad de un proyecto financiero, sino la capacidad de Infantino para reconstruir respaldos antes de la próxima etapa electoral.
