Liga de Quito acumula ya cinco partidos consecutivos sin conocer la victoria en la Liga Pro ecuatoriana. El empate 1-1 ante Manta FC el 22 de julio de 2026 en condición de visitante representa el último eslabón de una secuencia que incluye tres derrotas por 1-0 y un empate sin goles. Este resultado mantiene al equipo en el sexto puesto con 29 puntos, a 23 unidades del líder Independiente del Valle, y pone de relieve las dificultades estructurales que atraviesa el club azucena tras la salida de Tiago Nunes.

El encuentro contra el último clasificado expuso varias carencias simultáneas. La expulsión de Sebastián González a los 11 minutos obligó a un replanteamiento inmediato que, pese al gol de Michael Estrada al minuto 42, no impidió que José Angulo igualara en la segunda mitad. El tanto anulado a Deyverson en los minutos finales confirmó que la falta de precisión en momentos clave sigue siendo un factor recurrente.
Las tres derrotas que definieron la salida de Nunes
Antes del empate ante Manta, Liga de Quito había perdido por la mínima ante Macará, Universidad Católica y Leones del Norte. Cada uno de esos encuentros mostró patrones similares: escasa generación de ocasiones claras y errores individuales en fases defensivas. La derrota frente a la Católica, en particular, actuó como detonante para la salida del técnico brasileño y la designación provisional de Patricio Hurtado. Los datos reflejan que el equipo convirtió solo dos goles en los últimos cinco partidos y encajó cuatro, un balance que contrasta con la etapa inicial del torneo donde mantenía una media superior a un gol por encuentro.
El rol del entrenador interino y las decisiones de la directiva
Patricio Hurtado ha dirigido los dos últimos compromisos sin lograr revertir la tendencia. Su planteamiento ante Manta priorizó la contención tras la expulsión, pero la falta de variantes ofensivas limitó las opciones de victoria. La directiva, por su parte, continúa sin definir un nombre definitivo para el banquillo. Esta indefinición afecta la planificación de entrenamientos y la incorporación de eventuales refuerzos de mitad de temporada. Jugadores clave como Michael Estrada han debido asumir mayor responsabilidad en la creación de juego, lo que incrementa su carga física en un calendario que incluye partidos cada tres o cuatro días.
Perspectivas de aficionados, plantel y rivales
Los hinchas expresan creciente frustración por la irregularidad del equipo que aspiraba a pelear el título. Las redes sociales del club registran críticas dirigidas tanto a la gestión deportiva como a la lentitud en la contratación de un nuevo estratega. Desde el vestuario, varios futbolistas han señalado en declaraciones posteriores al partido la necesidad de mayor cohesión táctica. Por otro lado, equipos como Barcelona SC y Aucas observan con atención la situación: una victoria del cuadro universitario ante el Barcelona en el Monumental podría acercarlos nuevamente a la zona alta, mientras que un nuevo tropiezo ampliaría la brecha con los punteros y beneficiaría a los perseguidores directos.
El choque diferido ante Orense como referencia reciente
La última victoria de Liga de Quito se registró el 1 de julio de 2026 frente a Orense por 3-0. Aquel resultado, logrado con autogol de Sixto Mina y goles de Rodney Redes y Yerlin Quiñónez, contrastó con la actual sequía. Sin embargo, el rendimiento posterior reveló que el buen momento dependía de un equilibrio que se rompió tras la expulsión de jugadores importantes y la acumulación de partidos sin descanso adecuado. El calendario restante incluye un partido aplazado y enfrentamientos directos contra Barcelona SC y otros contendores de la mitad superior de la tabla, donde cada punto perdido reduce las posibilidades de clasificar a instancias internacionales.
Riesgos de prolongar la inestabilidad técnica
Si la directiva no resuelve la designación del nuevo director técnico antes de la fecha 22, el riesgo de que la racha se extienda aumenta. La ausencia de un plan de juego consolidado dificulta la corrección de errores defensivos y la integración de piezas ofensivas. Además, la presión mediática y de la afición podría afectar el rendimiento de los jugadores más jóvenes que integran el plantel. En términos deportivos, una caída al séptimo u octavo puesto complicaría la obtención de cupos a torneos continentales y reduciría los ingresos por taquilla y patrocinios. La experiencia de temporadas anteriores muestra que los equipos que resuelven la inestabilidad técnica antes de la recta final suelen recuperar entre cuatro y seis puntos en las últimas diez fechas.
El próximo enfrentamiento ante Barcelona SC en Guayaquil representa una prueba inmediata para medir si el equipo ha logrado estabilizar su funcionamiento bajo la conducción interina. El resultado determinará si Liga de Quito puede aspirar todavía a una posición entre los cuatro primeros o si deberá conformarse con objetivos más modestos para el resto del semestre.
