La UEFA ha impuesto al CSKA de Sofía una multa total de 55.000 euros y la prohibición de vender entradas a sus aficionados para el próximo partido fuera de casa en competiciones europeas. La decisión llega tras los graves incidentes registrados el pasado jueves en el encuentro de clasificación de la Europa League disputado en el estadio Ryan McBride Brandywell entre el Derry City irlandés y el equipo búlgaro.
Incidentes en el partido de clasificación
Los disturbios comenzaron antes del encuentro y se intensificaron durante la segunda parte, cuando los hinchas locales exhibieron banderas antifascistas. Un grupo de radicales búlgaros se dirigió hacia esa zona, lo que obligó a suspender el juego durante 14 minutos. La UEFA abrió un expediente disciplinario contra ambos clubes por diferentes infracciones relacionadas con el orden público y la seguridad.
El procedimiento contra el CSKA de Sofía se centró en el lanzamiento de objetos, actos de vandalismo en las instalaciones, disturbios entre el público, comportamiento racista o discriminatorio e incumplimiento de las normas básicas de conducta. En el caso del Derry City, las faltas incluyeron la invasión del terreno de juego, lanzamiento de objetos, disturbios y protección insuficiente del campo.

Sanciones concretas al club búlgaro
La sanción principal para el CSKA consiste en una multa de 30.000 euros y la prohibición total de vender entradas a sus seguidores para el siguiente partido como visitante en competiciones de clubes de la UEFA. Esta medida afecta directamente al encuentro de mañana jueves ante el Qarabag azerbaiyano, correspondiente a la segunda ronda de clasificación. Además, el club debe contactar con el Derry City en un plazo de 30 días para liquidar los daños causados por sus aficionados, en particular los asientos deteriorados.
Una segunda multa de 20.000 euros incluye otra prohibición de venta de entradas que queda suspendida durante dos años. Por último, se impone una multa adicional de 5.000 euros por la infracción de las normas de conducta decente cometida por un miembro del personal del club. La suma total alcanza los 55.000 euros.
Resolución para el Derry City
El equipo irlandés recibe una multa de 20.000 euros y el cierre parcial de su estadio, específicamente la tribuna norte, durante el próximo partido europeo. Esta sanción responde a la invasión del terreno de juego por parte de sus aficionados, los disturbios y el lanzamiento de objetos. El cierre queda suspendido por un período de prueba de dos años. La UEFA ha archivado el expediente por supuesta protección insuficiente del campo.
Implicaciones para las competiciones europeas
Las sanciones reflejan la línea habitual de la UEFA en casos de violencia y discriminación. La prohibición de venta de entradas busca limitar la presencia de grupos problemáticos en estadios ajenos, mientras que las multas suspendidas actúan como advertencia para futuros encuentros. El caso del CSKA de Sofía pone de relieve la necesidad de mejorar los protocolos de seguridad en desplazamientos internacionales, especialmente cuando participan hinchadas con antecedentes de radicalismo.
La decisión también obliga a ambos clubes a reforzar la coordinación con las autoridades locales y las federaciones respectivas. El plazo de 30 días para la liquidación de daños establece un precedente claro sobre la responsabilidad económica de los clubes por los actos de sus seguidores. En el contexto actual de las competiciones europeas, donde los controles de acceso y la vigilancia se han endurecido, este tipo de resoluciones buscan disuadir conductas que afectan la imagen del fútbol continental.
El partido de mañana entre el CSKA de Sofía y el Qarabag se disputará sin la presencia de aficionados búlgaros en las gradas, una medida que reduce riesgos pero también limita el ambiente habitual en los estadios. La UEFA mantendrá la supervisión sobre ambos clubes durante los próximos dos años, periodo en el que cualquier nueva infracción activaría automáticamente las sanciones suspendidas.
