En un contexto adverso, marcado por tres derrotas consecutivas y por la dificultad del equipo para encontrar una identidad de juego pese a la llegada de múltiples refuerzos, Eduardo Coudet volvió a mover piezas en River y dejó una novedad táctica en el partido ante Tigre por el Torneo Clausura. La apuesta del entrenador no se limitó a los cinco cambios en la alineación inicial: también modificó el orden habitual de la última línea y alteró, por tramos, la estructura defensiva para darle otra forma al equipo.
Un cambio más allá de los nombres
Las primeras modificaciones llamaron la atención por la presencia de dos refuerzos desde el arranque, Tobías Andrada y Francisco Ortega, además del ingreso de Lucas Beltrán por Borja, el regreso de Ángel Correa y la reaparición de Tomás Galván. Sin embargo, el punto más relevante estuvo en el comportamiento de la defensa. Coudet intercambió posiciones entre Nicolás Otamendi y Lucas Martínez Quarta: esta vez, el ex Benfica quedó como primer marcador central y LMQ pasó a perfil cambiado, cuando venían actuando al revés. Ese ajuste, aunque sutil en el papel, modifica referencias, salidas y coberturas en una zona del campo donde el equipo había mostrado estabilidad en partidos anteriores.

Montiel, Ortega y una banda que cambió de lógica
La variante más llamativa apareció en algunos pasajes del primer tiempo, cuando Gonzalo Montiel se sumó a la línea de zagueros y se paró como stopper por derecha, con Otamendi en rol de líbero y Martínez Quarta como stopper por izquierda. En ese escenario, Ortega se adelantó metros en el campo y Joaquín Freitas pasó a abrirse para ocupar el carril derecho. La decisión resulta significativa porque invierte virtudes conocidas: la profundidad suele ser una de las principales armas de Cachete, mientras que Freitas, por características, rinde con más naturalidad cuando puede soltarse por el centro y no quedar anclado a la raya.
La lectura del movimiento es doble. Por un lado, Coudet buscó corregir la salida y ganar superioridad numérica en el inicio de la jugada, algo que el equipo no siempre consiguió en el tramo inicial de la temporada. Por el otro, aceptó resignar determinadas comodidades individuales para ensayar una distribución más flexible, una señal de que el entrenador todavía no considera cerrada la fórmula de funcionamiento. En un plantel con incorporaciones recientes y rendimientos irregulares, esa búsqueda refleja tanto necesidad como urgencia.
Sin premio en el arranque
Al menos durante la primera mitad, la novedad no ofreció los resultados esperados. River no consiguió traducir esos retoques en un dominio claro ni en una mejor producción colectiva, algo que deja a la vista que el problema no pasa solo por las ubicaciones sino también por los automatismos, los tiempos de presión y la coordinación entre líneas. En ese marco, la prueba de Tigre funcionó más como banco de ensayo que como solución inmediata.
La formación inicial de River fue con Santiago Beltrán; Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Nicolás Otamendi y Francisco Ortega; Aníbal Moreno; Tobías Andrada, Ángel Correa y Tomás Galván; Joaquín Freitas y Lucas Beltrán. El once reflejó la intención de Coudet de combinar experiencia, jerarquía y variantes físicas en un momento en el que el equipo necesita respuestas rápidas para cortar la racha negativa y recuperar competitividad.
Transmisión y seguimiento
El encuentro entre River y Tigre fue transmitido por TNT Sports, señal exclusiva del pack fútbol. Además, pudo seguirse por el canal de YouTube de La Página Millonaria, con los relatos de Renzo Pantich y su equipo, y a través del minuto a minuto en la web. En un presente todavía inestable, cada ensayo táctico adquiere un valor especial: no solo por su impacto inmediato, sino porque empieza a marcar qué tipo de equipo pretende construir Coudet para sostener la temporada.
