El Real Oviedo puso fin a su preparación con una victoria de peso ante el Le Havre, rival de la Ligue 1, y dejó una lectura clara: el equipo llega al estreno liguero con automatismos, pegada y margen de corrección. El 3-2, resuelto por Mingo en el descuento desde el punto de penalti, refuerza la sensación de un verano competitivo, aunque también expone errores puntuales que no pasarán factura ahora, pero sí en una liga que empieza en una semana.

El partido fue un termómetro útil por su ritmo y por la respuesta del equipo de Calero. El Oviedo remontó dos veces en una primera parte muy abierta, con goles de Youness y Reina, y resistió mejor cuando el duelo perdió velocidad tras el descanso. Debutó Estanis Pedrola y el cierre llegó con el penalti convertido por Mingo, en un ensayo que deja buenas sensaciones ofensivas, pero también recuerda que el verdadero examen será ante el Granada.
