El Atlético de Madrid ha dado un fuerte impulso a su plantilla con las incorporaciones de Morten Hjulmand, Kang-in Lee y Alejandro Grimaldo, en una operación que alcanza unos 93 millones de euros fijos y podría superar los 100 con variables. Sin embargo, el mercado rojiblanco sigue abierto y Mateu Alemany debe resolver primero varias salidas antes de afrontar nuevos fichajes.
Vender para seguir creciendo
La operación más avanzada es la de Thiago Almada. River Plate habría irrumpido con fuerza en la negociación y, según medios latinoamericanos, pagaría 21 millones por el 50 % de sus derechos. La salida permitiría recuperar buena parte de la inversión realizada por el Atlético y liberar espacio tras la llegada de Kang-in Lee.
Nahuel Molina y Matteo Ruggeri son transferibles, aunque no existe urgencia por venderlos. Ambos conservan mercado en Italia, pero solo saldrán si llegan propuestas atractivas. José María Giménez afronta un escenario más delicado: su peso en el vestuario contrasta con un salario elevado y sus problemas físicos recurrentes. Thomas Lemar podría buscar una cesión con la ficha compartida, mientras el club aún debe decidir el futuro de Carlos Martín.

Julián Álvarez marca el mercado
La carpeta decisiva es la de Julián Álvarez. El delantero quiere afrontar un nuevo desafío y el Barcelona aparece como principal destino, pero el Atlético mantiene públicamente que no está en venta y se remite a una cláusula que el club azulgrana no estaría dispuesto a asumir. Solo una oferta extraordinaria podría modificar esa postura. Arsenal y Paris Saint-Germain siguen atentos, lo que eleva la presión sobre cualquier negociación.
Si el argentino sale, Simeone necesitará reforzar de inmediato el ataque. El perfil buscado es joven y versátil; Matías Fernández-Pardo, del Lille, encaja en esa descripción, aunque su club insiste en que no está en venta. Nicolò Tresoldi, valorado en unos 30 millones, ha perdido fuerza. En defensa, la posible llegada del ‘Cuti’ Romero dependerá de las salidas y se presenta como una operación compleja. El Atlético, por tanto, no solo debe completar su plantilla: necesita equilibrar cuentas y jerarquías sin debilitar su principal activo deportivo.
