Marc Cucurella debutó con el Real Madrid en el amistoso ante el Schalke 04 y recibió una recepción hostil en el Veltins-Arena. Cada vez que tocó el balón, parte de la grada alemana lo pitó, una reacción que no responde a su fichaje, sino al recuerdo aún vivo del cruce de cuartos de la Eurocopa 2024. En Alemania sigue pesando la mano no señalada en aquella acción frente a Musiala, una decisión arbitral que dejó intacto el enfado local pero que no fue responsabilidad del lateral.

Debut con ruido, pero sin efecto
El internacional español restó importancia al abucheo y se centró en entrar en juego para ayudar a la salida de balón. Tras el partido, subrayó que el esfuerzo de los últimos años ha tenido recompensa y que llega al nuevo curso con ambición de títulos. El mensaje es claro: el episodio en Alemania pertenece más a la memoria emocional del rival que a su presente deportivo, y su foco está ya en consolidarse en el equipo blanco.
