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Los Pumas buscan corregir el rumbo ante Australia en Mendoza, en la etapa más exigente del ciclo Contepomi

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Felipe Contepomi volverá este sábado al estadio Malvinas Argentinas, el mismo escenario en el que inició su ciclo como entrenador de los Pumas, para dirigir la revancha frente a Australia. El test match comenzará a las 18 y tendrá un significado que excede el resultado: la selección argentina llega después de una serie de actuaciones irregulares y necesita recuperar consistencia en su última presentación como local durante 2026.

El partido marcará, además, el encuentro número 30 de Contepomi como head coach del seleccionado. Mientras que como jugador necesitó 1715 días desde su debut para alcanzar esa cifra, como entrenador lo hará en apenas 791 días. La comparación refleja el ritmo actual del calendario internacional, pero también expone la velocidad con la que el ex capitán debió construir una nueva etapa del equipo después del Mundial de Francia.

La coyuntura es especialmente compleja porque el plantel que enfrentará a los Wallabies está lejos de ser el ideal. La anulación del Rugby Championship de esta temporada, consecuencia de las giras organizadas por Sudáfrica y Nueva Zelanda, transformó el compromiso en un amistoso dentro de una ventana internacional atípica. Al mismo tiempo, buena parte de los jugadores argentinos quedó a disposición de sus clubes franceses para el comienzo de otra temporada del Top 14.

Un calendario que obliga a reformular prioridades

“Vamos en el camino que deseamos”, sostuvo Contepomi durante la conferencia de prensa realizada en el hotel Hilton de Mendoza. El entrenador reconoció, sin embargo, que el calendario de los clubes europeos y el de las selecciones del hemisferio Sur obliga a descansar a determinados jugadores, modificar la planificación y aceptar una preparación menos acelerada. Según su lectura, esa dificultad también abre una oportunidad: los jóvenes adquieren experiencia y la base disponible se amplía.

La explicación no elimina el problema central. La rotación puede ser una herramienta de crecimiento cuando existe una estructura consolidada, pero también puede afectar la continuidad de un equipo que todavía busca automatismos. En el corto plazo, la ausencia de piezas importantes reduce la capacidad de respuesta; en el mediano plazo, concede minutos a jugadores que pueden resultar necesarios en la próxima Copa del Mundo. La decisión de Contepomi combina, por lo tanto, una urgencia competitiva con una inversión obligada en profundidad.

La caída del rendimiento dejó señales difíciles de ignorar

El ciclo atraviesa su punto más crítico. Los Pumas perdieron de manera deslucida ante Escocia y luego superaron sin sobresaltos a un Gales debilitado. Más tarde, frente a Inglaterra, ofrecieron una actuación inferior a su estándar, aunque la derrota quedó marcada por una sanción polémica que impidió que Argentina alcanzara el empate. En esos encuentros el plantel se parecía más al ideal, de modo que las explicaciones vinculadas exclusivamente a las ausencias resultan insuficientes.

La derrota contra Sudáfrica en Vélez había dejado indicios alentadores por el temple, la fortaleza física y la valentía mostrada en los momentos de mayor presión. Esas señales se diluyeron en la presentación posterior ante Australia, un partido en el que los Wallabies concedieron numerosas oportunidades y los argentinos no lograron aprovecharlas. La falta de eficacia no fue un detalle aislado: mostró una distancia entre la intención ofensiva y la capacidad de convertirla en puntos.

Desde una perspectiva más amplia, Argentina sí dio pasos adelante. El juego es más integral, los lanzamientos ofensivos ofrecen más variantes y el equipo posee una mentalidad competitiva capaz de sostenerse cuando el partido no se desarrolla según lo previsto. Pero las formaciones fijas continúan siendo deficitarias y, de acuerdo con la evolución reciente, incluso empeoraron. Contra rivales de primer nivel, esa debilidad limita la posesión, reduce las plataformas de ataque y aumenta el costo de cada error.

Treinta partidos y una base todavía en construcción

Los Pumas acumulan 12 victorias y 17 derrotas en la era Contepomi. La estadística no contempla el triunfo sobre los British and Irish Lions en Dublín porque aquel encuentro no tuvo carácter oficial. El balance, por sí solo, no alcanza para definir el trabajo del entrenador, pero sí establece el contexto de presión: la mejora conceptual del juego todavía no se tradujo en una regularidad de resultados.

La ampliación del plantel sigue siendo una prioridad después del Mundial de Francia. En la primera presentación de Contepomi en Mendoza debutaron Franco Molina y Bautista Pedemonte. Si este sábado ingresan Facundo Cardozo y Mateo Soler, serán 25 los jugadores que hayan tenido su estreno durante el ciclo. Esa cifra demuestra una renovación significativa, aunque también evidencia que el equipo aún está probando alternativas en puestos donde necesita certezas.

El desafío consiste en que esa búsqueda no se convierta en improvisación permanente. La incorporación de nuevos nombres tiene valor si se integra a una identidad reconocible, con roles claros y una evolución medible. De lo contrario, cada ausencia vuelve a abrir una discusión sobre la estructura del equipo y obliga a comenzar de nuevo la preparación.

Mendoza, entre la memoria y la necesidad inmediata

La provincia ocupa un lugar especial en la historia reciente de los Pumas. Allí se disputó, en 2012, el primer partido como local del Rugby Championship, un empate ante Sudáfrica que también marcó el estreno de Nicolás Sánchez con la camiseta número 10. En 2014 llegó el primer triunfo argentino en la competencia, un 21-17 sobre Australia. Cuatro años después, el seleccionado consiguió en el Malvinas Argentinas una de sus victorias más importantes: 32-19 frente a los Springboks, que al año siguiente serían campeones mundiales.

Los antecedentes más recientes son menos favorables. Argentina perdió en Mendoza ante Australia por 41-26 en 2022, contra Nueva Zelanda por 41-12 en 2023 y frente a Francia por 28-15 en 2024. El escenario, entonces, funciona a la vez como punto de partida y como recordatorio de que la localía no garantiza una respuesta competitiva.

También volvió a aparecer una consecuencia judicial vinculada con aquel encuentro de 2024. El Tribunal Supremo de Mendoza confirmó el sobreseimiento de los jugadores franceses Oscar Jegou y Hugo Auradou, acusados de violación después de la victoria de Francia y posteriormente declarados inocentes por dos órganos judiciales. El episodio reavivó en la ciudad una historia paralela al rugby, aunque el foco deportivo estará puesto en la capacidad argentina para revertir la imagen de 2026.

“Para nosotros es muy importante ganar, pero mucho más importante es la forma en la que llegamos a ese resultado”, afirmó Contepomi. La frase resume la exigencia del partido: Australia ofrece una oportunidad concreta para recuperar confianza, pero también un examen sobre la eficacia de las decisiones del entrenador. En noviembre, los Pumas visitarán a Irlanda, Italia y Francia con un plantel más cercano al que podría competir en el próximo Mundial. Antes de ese tramo, Mendoza deberá mostrar si el ciclo puede enderezar su rumbo cuando más necesita una respuesta.

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