Lionel Messi regresó de urgencia a Rosario para despedir a Jorge, su padre y representante histórico, en una ceremonia íntima en el Cementerio El Prado. El capitán dejó la concentración del Inter Miami y se sumó al último adiós junto a su familia, en un cuadro marcado por el dolor y una fuerte presencia de seguridad.

La dimensión pública de la despedida confirmó el peso de Jorge Messi en la carrera del 10: no solo fue un sostén familiar, sino también una figura central en la construcción de su recorrido profesional. Afuera del cementerio, miles de hinchas llevaron camisetas, pancartas y mensajes de apoyo, mientras Central, Newell’s y otras instituciones rosarinas se expresaron con homenajes inusuales por el contexto.
La reacción de la ciudad dejó una señal clara: en torno a Messi, la rivalidad local quedó suspendida por el impacto de la pérdida. La prensa rosarina también convirtió el fallecimiento en tapa, reflejando que la muerte de Jorge trascendió el círculo íntimo y tocó una fibra colectiva en el lugar donde todo empezó para la familia.
