Mika Godts protagonizó este domingo una jornada tan llamativa como sensible para el Ajax y para su futuro inmediato. El extremo belga, de 21 años, figuraba en el once inicial para el estreno del equipo neerlandés en la Eredivisie, en el campo del Zwolle, pero a tres minutos del inicio comunicó al nuevo entrenador, Michel, que no podía jugar. El club acabaría venciendo por 0-2, en un partido en el que la atención no estuvo solo en el marcador, sino también en el estado físico de uno de sus atacantes más observados por el mercado.
La secuencia comenzó antes del pitido inicial. Godts realizó el calentamiento con normalidad, pero en el tramo final avisó de molestias en los isquiotibiales. Medios neerlandeses señalaron que tomó un medicamento sobre el césped y que después se tocó la parte posterior del muslo, una imagen que alimentó la duda sobre si se trataba de una simple sobrecarga o de un problema muscular con más recorrido. El Ajax reaccionó de inmediato y retiró al jugador del once de partida.

Su ausencia inicial abrió la puerta a Abdellah Ouazane, que ocupó su lugar en la alineación de un Ajax que estrenaba a Michel en la Eredivisie con triunfo. La respuesta deportiva del equipo ayudó a amortiguar el impacto de la incidencia, pero el foco siguió sobre Godts, porque el contexto ya estaba marcado por su cercanía al PSG y por las informaciones que lo sitúan en una posible salida. En ese escenario, cualquier gesto físico o decisión técnica adquiere una lectura inmediata.
El relato del club y del entorno
Al final del encuentro, el propio Godts explicó que notó las molestias ya en el entrenamiento del sábado y que trasladó al ex técnico del Girona su preferencia por no arrancar de inicio. El Ajax, de forma oficial, sostuvo que el futbolista no estaba en condiciones de actuar como titular, una formulación que encaja con la voluntad del club de cerrar la puerta a interpretaciones ajenas a lo estrictamente médico. La distancia entre lo que se vio antes del partido y la versión institucional obliga, sin embargo, a leer el episodio con prudencia.
Su agente, Niels De Jonck, fue explícito al desvincular lo sucedido de la negociación o del entorno del PSG: aseguró que no tiene nada que ver con esa situación y que Godts no es un jugador que actúe de ese modo. Según su versión, se trató únicamente de una sobrecarga física y de una medida de precaución para evitar riesgos mayores. El mensaje apunta a contener la especulación, especialmente en una semana en la que el nombre del extremo vuelve a circular con fuerza en clave de mercado.
Lo que deja el episodio
Más allá de la anécdota, el caso refleja el punto delicado en el que se mueve el Ajax con un futbolista cotizado y todavía joven. La necesidad deportiva de contar con Godts choca con la obligación de no exponerlo a una lesión más seria en una fase temprana de la temporada. A la vez, cualquier episodio alrededor de un jugador vinculado al PSG se interpreta de inmediato bajo la lupa del traspaso, aunque no exista evidencia de que su conducta responda a esa negociación. La asistencia que dio en el minuto 61, ya con el partido en marcha, refuerza esa lectura: no parecía un jugador fuera de dinámica competitiva, sino uno gestionado con cautela en un contexto de incomodidad física.
Para el Ajax, la prioridad inmediata será distinguir entre un aviso puntual y un problema que requiera más seguimiento. Para Godts, la noche deja una imagen ambivalente: primero se apartó del once a última hora y después influyó en la victoria con una asistencia decisiva. En un momento en el que su futuro está bajo observación, la combinación de prudencia médica, rendimiento deportivo y ruido de mercado explica por qué una tarde aparentemente menor terminó llamando tanta atención.
