La selección española alcanzó siete porterías a cero y 650 minutos imbatida en el Mundial gracias al trabajo previo de Miguel Ángel España. Como preparador de porteros de Luis de la Fuente, el exguardameta madrileño diseñó un sistema de salidas adelantadas que redujo los mano a mano decisivos ante Francia y Argentina.

Su trayectoria en el Hércules, Alicante y Orihuela aportó una perspectiva práctica: enfrentarse a presupuestos ajustados y crisis institucionales enseñó a priorizar decisiones rápidas con balón. Esa experiencia se tradujo en instrucciones concretas para Unai Simón sobre cuándo avanzar y cuándo mantener la línea.
El resultado no fue solo estadístico. Al evitar intervenciones de emergencia, España mantuvo el control posicional durante fases críticas del torneo. La huella alicantina de Miguel Ángel España demuestra que el éxito de una portería depende tanto de las paradas que se realizan como de las que, por preparación, nunca llegan a producirse.
