El Deportivo Alavés vivió una segunda parte marcada por una inercia positiva que permitió al técnico Quique Sánchez Flores introducir cambios en los minutos finales del encuentro. En ese contexto, el entrenador dio entrada a Xanet Olaiz y a Miguel Rodríguez, quienes realizaron su estreno oficial con la camiseta albiazul del club vasco.
El central guipuzcoano, Miguel Rodríguez, además de Xanet Olaiz, había experimentado previamente el cosquilleo del debut con el primer equipo en el duelo copero ante el Portugalete durante la pasada temporada. Sin embargo, el partido de ayer quedó grabado de manera más profunda en su memoria, no solo por tratarse de una competición liguera con mayor exposición, sino porque permitió más minutos de juego incluso que los vividos en La Florida y, fundamentalmente, porque se enfrentaba a un rival de Primera División.

En ese momento crítico, Miguel Rodríguez no se complicó la vida cuando tuvo que intervenir en el partido. Mostró la tranquilidad que habitualmente expone en los compromisos que afronta con el filial babazorro. Esta actitud, combinada con su buen hacer en pretemporada y las necesidades que el equipo tiene en defensa, le han servido para ganarse un puesto en el trabajo diario de Ibaia.
La gestión del técnico madrileño y las oportunidades previas
Quique Sánchez Flores, el técnico madrileño, lo tiene a su lado al menos hasta noviembre, que es cuando Garces volvera tras cumplir su sanción. De hecho, el defensa guipuzcoano había tenido muchas opciones de haber sido titular incluso en el arranque de campeonato ante el Getafe, pero finalmente vio todo el choque desde el banquillo. La felicidad por lo vivido este domingo la exteriorizó el defensa guipuzcoano en la celebración sobre el propio césped con el resto de compañeros.
Este debut representa un alivio para Miguel Rodríguez, quien, para el que Sergio Fernández había pedido el jueves paciencia, tuvo apenas diez minutos para volver a recuperar ciertas sensaciones. Todavía le queda bastante trabajo a nivel físico para aguantar la exigencia de la competición durante más tiempo.
El camino físico y la dinámica del club
El gallego lo recuperará con las sesiones de trabajo apoyadas, eso sí, en la extraordinaria dinámica que supone estar en lo más alto de la clasificación. Este entorno de alto rendimiento, donde el equipo compite por posiciones destacadas en la tabla, proporciona el soporte ideal para que jugadores como Miguel Rodríguez puedan integrarse gradualmente y prepararse para mayores responsabilidades en el futuro.
Por su parte, Xanet Olaiz también celebró su primer partido con el Alavés, sumándose al impulso colectivo que ha generado esta incorporación al proyecto del técnico Quique Sánchez Flores. Ambos jugadores demuestran la capacidad del club para identificar y desarrollar talento joven, especialmente en la línea defensiva, donde las necesidades actuales del equipo han coincidido con el momento adecuado para darles la oportunidad.
El impacto en la visión a largo plazo del Alavés
El hecho de debutar en una liga competitiva como la Segunda División, contra rivales de Primera División y con minutos significativos, no solo fortalece el actual once titular, sino que también establece bases sólidas para el futuro del Deportivo Alavés. La tranquilidad mostrada por Miguel Rodríguez en su intervención y su preparación en pretemporada indican que el club está apostando por jugadores que pueden adaptarse rápidamente al nivel exigente de la competición.
En un momento donde la defensa del equipo es prioritaria, estas incorporaciones llegan en un instante clave, apoyadas por la buena dinámica del club en la tabla clasificatoria. Esto refleja una estrategia coherente del técnico madrileño para potenciar la plantilla con jugadores de la cantera o en proceso de adaptación, lo que puede tener repercusiones importantes en la continuidad del proyecto que lidera Quique Sánchez Flores.
Finalmente, el debut de estos dos jugadores subraya el compromiso del Deportivo Alavés con el desarrollo de sus jóvenes talentos, un aspecto que puede diferenciar al club en su lucha por el ascenso o por mantener su categoría en la Segunda División. La celebración en el césped con los compañeros no solo marca un momento personal, sino que simboliza la unión y el apoyo mutuo que caracteriza al vestuario del Alavés bajo la dirección de Quique Sánchez Flores.
