El Málaga CF ha incorporado este verano a Fernando Calero, Juan Cruz y José Salinas, junto con la cesión repetida de Carlos Dotor y el ascenso de Pablo Arriaza desde el Atlético Malagueño. La plantilla provisional ya supera las 25 fichas profesionales, con Salinas aún sin dorsal asignado y varios jugadores en dinámica de primer equipo como Rafita y Ochoa. Seis centrales figuran en nómina, aunque cuatro enfrentan procesos de lesión que obligan a ajustes inmediatos.

El excedente obliga a buscar soluciones como acuerdos de salida o cesiones temporales antes de la siguiente ventana. El técnico Juanfran Funes prioriza la retención del bloque actual sobre fichajes masivos, según su criterio de que el mejor refuerzo es evitar bajas. Este planteamiento ha permitido renovar once jugadores desde mayo de 2025, nueve procedentes de la cantera, sin grandes desembolsos.
Modelo de crecimiento sostenible
El club ha logrado dos ascensos en tres temporadas apostando por estabilidad interna y formación de jóvenes. Frente a inversiones elevadas de rivales como el Deportivo, Málaga opta por un desarrollo controlado que reduce riesgos de desequilibrio económico y mantiene la cohesión del grupo. Las lesiones imprevistas de Alfonso Herrero y Rafita ya han obligado a recurrir a canteranos, confirmando la necesidad de flexibilidad en la gestión de cupo.
