El Real Madrid ha activado la operación por Rodri, el fichaje que José Mourinho considera prioritario para reconstruir el equipo. El club ya negocia con el Manchester City, después de que Florentino Pérez diera luz verde a un movimiento que en Valdebebas se veía como necesario para completar la transformación de la plantilla.
El mediocentro que conecta todas las piezas
La planificación madridista incluye nombres como Cucurella, Bernardo Silva, Dumfries, Diomande y Espi, pero Rodri representa una necesidad distinta. Su valor no se limita a una posición: organiza la salida, sostiene el equilibrio y puede cambiar el ritmo de los partidos. Esa capacidad para funcionar como un auténtico “jugador-sistema” permitiría que las nuevas incorporaciones encajaran alrededor de una referencia común.

Mourinho podría utilizarlo en un doble pivote, aunque la experiencia del internacional español con Pep Guardiola ha demostrado que también puede asumir el control en solitario. Esa autonomía es precisamente la cualidad que el Madrid perdió tras la salida de Toni Kroos y que pretende recuperar con Rodri: un centrocampista capaz de mejorar a sus compañeros y, al mismo tiempo, condicionar el juego del rival.
El Manchester City parte de una exigencia inicial de 75 millones de euros y considera al futbolista amortizado, pero no tiene intención de facilitar su salida. El Madrid intentará rebajar esa cifra, aunque las ventas recientes, incluida la de Gonzalo, han reforzado su capacidad financiera. La edad del jugador tampoco constituye un obstáculo: la prioridad madridista es obtener rendimiento inmediato, incluso si el coste supera las habituales apuestas por jóvenes talentos.
Rodri ya habría dado el visto bueno a un contrato que podría convertirse en el último gran acuerdo de su carrera. Su llegada, sin embargo, dependerá de la negociación entre ambos clubes y de las salidas que terminen definiendo el nuevo núcleo de Mourinho.
