Jordan Devey, exjugador de la NFL que conquistó la Super Bowl XLIX con los New England Patriots, murió a los 38 años. Una campaña de GoFundMe impulsada por su esposa confirma que se quitó la vida y deja a su familia —esposa y cuatro hijos— en una situación devastadora. La madre del deportista señaló que la familia sospechaba encefalopatía traumática crónica, aunque las circunstancias del fallecimiento impiden realizar los análisis post mortem necesarios para confirmarla.

Devey recorrió cinco franquicias en siete temporadas y disputó 44 partidos de temporada regular, 21 como titular. Su trayectoria incluyó pases por Ravens, 49ers, Chiefs, Raiders y Bills, tras debutar en la NFL sin haber jugado fútbol americano en secundaria. Esa ruta poco convencional subraya su determinación, pero también pone de relieve cómo el deporte profesional expone a los atletas a impactos repetidos que pueden manifestarse años después.
CTE y salud mental en la NFL
El caso de Devey ilustra el vínculo entre lesiones acumuladas y deterioro neuropsiquiátrico. La imposibilidad de diagnosticar CTE en vida deja a las familias sin respuestas definitivas y evidencia la necesidad de protocolos preventivos más estrictos. Su trayectoria posterior como entrenador en una secundaria de Idaho muestra el deseo de transmitir experiencia, pero también revela que el apoyo institucional tras la retirada sigue siendo insuficiente para muchos exjugadores.
La publicación de su esposa en el decimoquinto aniversario de boda y las palabras finales del propio Devey —“Hablaremos pronto”— reflejan el peso emocional que carga la familia. Este desenlace obliga a la liga a revisar cómo protege la salud mental de quienes ya no están en el campo.
