La eliminación de Francia en semifinales del Mundial 2026 expuso de inmediato las limitaciones de Michael Olise. El mediapunta del Bayern, celebrado por cinco asistencias durante el torneo, ofreció una actuación errática ante España que la prensa gala no perdonó.

Daniel Riolo resumió el cambio de percepción con una frase que se volvió viral: Olise ya no merece sentarse junto a Zidane o Platini. El análisis apunta a un problema estructural: el futbolista brilló cuando contó con espacio y ritmo bajo, pero desapareció cuando Rodri y el mediocampo español aumentaron la presión. Perdió veinte balones, no completó ningún regate y fue sustituido a los 72 minutos.
El fin del número 10 clásico
Las estadísticas confirman que el rol tradicional del enganche ya no existe en el fútbol actual. Patrick Vieira lo había elevado como heredero de Platini y posible Balón de Oro apenas días antes; el contraste revela cuánto depende el rendimiento individual del contexto colectivo. La prensa francesa no castigó solo un mal partido, sino la brecha entre la expectativa creada y la realidad competitiva.
