Vicente del Bosque solía decir que le habría gustado reencarnarse en Sergio Busquets. Juan Román Riquelme, por su parte, afirmaba que el pivote del Barcelona había “confundido al fútbol mundial” al jugar como un 5 que actúa como un 10. Ambos comentarios reflejan la singularidad de un jugador que, pese a su impacto en el terreno de juego, rara vez ocupaba los primeros puestos en las galas individuales. En el Barça se comentaba con frecuencia que Busquets “engañaba al GPS”: sus datos de distancia recorrida no reflejaban la influencia real que ejercía sobre el partido.
Cuando se le preguntó a Busquets por su posible sucesor, señaló sin dudar a Rodrigo Hernández. “Es verdad que es bastante similar a mí”, respondió entonces el campeón del mundo en Sudáfrica 2010. Sin embargo, la trayectoria posterior de Rodri ha tomado un camino distinto. Mientras Busquets minimizaba las exigencias físicas, el centrocampista del Manchester City las maximiza hasta romper los registros.
El rendimiento físico en el Mundial
En el partido contra Francia, Rodri recorrió 12,63 kilómetros, la mayor distancia entre todos los jugadores de la selección española. Su misión consistía precisamente en neutralizar la velocidad de los atacantes de Didier Deschamps. “Hemos hecho un partidazo. Queríamos que no corrieran. Los hemos anulado. Ha sido impresionante”, declaró el propio Rodri al término del encuentro. Estos números no son aislados: en el torneo acumula ya 83,9 kilómetros recorridos, con un promedio de 11,97 por partido.

Luis de la Fuente ha insistido en que Rodri aporta algo más que volumen de carrera. “Rodri es ese eje, esa figura posicional que hace todo bien”, señaló el seleccionador. Destacó también su capacidad para interpretar el juego ofensivo con pocos toques y superar líneas de presión, además de su labor defensiva al recuperar una media de 4,9 balones por encuentro. En total, ha completado 629 pases durante la fase de grupos en Estados Unidos, México y Canadá, con un 23 % de ellos enviados al último tercio del campo y una precisión global del 93 %.
La evolución del centro del campo español
La selección española no comenzó el torneo con la fórmula definitiva. Ante Cabo Verde, el centro del campo formado por Rodri, Fabián Ruiz y Pedri no ofreció la fluidez esperada. Cuando Pedri descendió a la zona de contención para acompañar a Rodri, ambos jugadores se sintieron incómodos al compartir la misma zona de influencia. La presencia de Dani Olmo en la mediapunta terminó por decantar la decisión de De la Fuente: solo cabía un pivote de referencia.
El seleccionador recuperó entonces la estructura que había funcionado en la Eurocopa 2024. Rodri asumió el liderazgo en la medular, Fabián Ruiz actuó como escudero y Dani Olmo se situó por delante. El propio Rodri reconoció el esfuerzo colectivo: “Ha sido un partido tremendamente exigente, donde necesitamos de todos, de la ayuda tanto de Fabián Ruiz como de Dani Olmo”. España mejoró su rendimiento colectivo y consiguió anular el potencial ofensivo francés.
Las críticas iniciales y la trayectoria personal
Antes del inicio del Mundial, algunos sectores cuestionaron la titularidad de Rodri en la Roja. De la Fuente expresó su extrañeza ante esas voces: “Me quedo perplejo cuando se dice eso del mejor jugador del mundo. ¿Se atreverían a decir eso de otros jugadores que están considerados también los mejores del mundo?”. El técnico defendió que la nacionalidad española parece permitir críticas que no se aplican con la misma facilidad a figuras de otros países.
Rodri llegó a este torneo tras superar una grave lesión de ligamento cruzado anterior en la rodilla derecha que le mantuvo alejado de los terrenos de juego durante casi dos años. Su regreso con la selección coincide con una etapa en la que ya ha conquistado la Champions League, la Eurocopa y el Balón de Oro. Sergio Busquets, que lo observó desde sus inicios en el Villarreal y el Atlético de Madrid, ha sido uno de los primeros en reconocer su madurez: “Es el mejor centrocampista del mundo en su posición”.
El jugador criado en la cantera rojiblanca ya no es únicamente el heredero de Busquets. Ha consolidado un perfil propio que combina la lectura posicional heredada con una exigencia física que el propio Busquets evitaba. España ha crecido al mismo ritmo que Rodri ha recuperado su mejor versión, y el Mundial representa la última gran cuenta pendiente de un futbolista que ha alcanzado prácticamente todos los objetivos colectivos e individuales posibles.
