River, en caída y sin respuestas
River sumó otra derrota, esta vez ante Tigre como visitante, y profundizó un arranque de Torneo Clausura sin puntos ni margen de reacción. Nicolás Otamendi fue el único referente que habló tras el partido y dejó una lectura cruda: el equipo compite mal, concede demasiado y ya no puede esconder su fragilidad en los momentos decisivos.

El capitán concentró su enojo en el arbitraje de Andrés Gariano, sobre todo por un penal a Ángel Correa que no fue sancionado ni revisado por el VAR. También apuntó contra la rapidez con la que se resuelven esas jugadas y cuestionó la falta de criterios parejos. En paralelo, no eludió la autocrítica: admitió errores propios, recordó la acción que terminó en el gol de Tigre y pidió asumir que River atraviesa un momento crítico. El mensaje fue claro: el problema no es solo el fallo externo, sino la suma de fallas internas que ya le están costando puntos y confianza.
